/::
  • MIAMI 
  • USA 
  • VENEZUELA 
  • PERU 
  • MEXICO 
  • COLOMBIA 
  • CHILE 
  • Edicion:
es_ESeses

HOME > BLOGS > FUNDACIÓN ETHOS

> blogs

FUNDACIÓN ETHOS: Impulsando un gobierno responsable

Abril 9, 2010

Fundación Ethos institución asociada del World Economic Forum

Las empresas líderes no están capitalizando el talento de las mujeres en la fuerza laboral, de acuerdo al Reporte de Brechas de Género Corporativas 2010 del Foro Económico Mundial. Es el primer estudio que analiza a los empleadores más grandes a nivel mundial en 20 países y realizar un comparativo internacional de las políticas de igualdad de género que la mayoría de las compañías deberían llevar a cabo pero que, de hecho, están ausentes.

“Las mujeres forman la mitad de la base de talento en el mundo y, por lo tanto, la competitividad de una nación, en el tiempo, depende de manera significativa en si se educa (y cómo se educa) y utiliza su talento femenino,” dijo el Profesor Klaus Schwab, Fundador y Presidente del Foro. “El Índice Global de Brechas de Género surgió como iniciativa del Foro Económico Mundial en 2006 como un marco analítico para captar la magnitud y el alcance de las disparidades de género y dar seguimiento a su progreso. En el Reporte de Brechas de Género Corporativas, nuestro objetivo es analizar las brechas en participación y oportunidad económica,” dijo.

El reporte se basa en una encuesta a 600 directores/as de recursos humanos de los empleadores más grandes del mundo. La encuesta contaba con más de 25 preguntas y evaluaba a las compañías en representación de las mujeres dentro de las compañías y el uso de prácticas de igualdad de género como indicadores y establecimiento de metas, políticas de equilibrio trabajo-vida personal, y mentorías y capacitaciones. La encuesta también solicitaba a los encuestados que identificaran los mayores obstáculos para el liderazgo de las mujeres y su opinión acerca de los posibles efectos de la crisis económica en el empleo de las mujeres en sus países e industrias.

Estados Unidos (52%), España (48%), Canadá (46%) y Finlandia (44%) cuentan con el porcentaje más alto de empleadas mujeres en todos los niveles entre las compañías encuestadas. India es el país con el porcentaje más bajo de mujeres empleadas (23%), seguida por Japón (24%), Turquía (26%) y Austria (29%). A nivel industria, los resultados de la encuesta confirman que el sector de servicios es el que emplea el porcentaje más alto de mujeres. Dentro de este sector, las industrias de servicios financieros y de seguros (60%), servicios profesionales (56%) y medios y entretenimiento (42%) son las que emplean el mayor porcentaje de mujeres. Los sectores que mostraron el menor porcentaje de mujeres en las 20 economías fueron el automotriz (18%), minero (18%) y agrícola (21%).

El promedio de mujeres en cargos de alto nivel tipo Presidencia fue de menos del 5% en las 600 compañías encuestadas. Finlandia (13%), Noruega (12%), Turquía (12%), Italia (11%) y Brasil (11%) obtuvieron los porcentajes más altos de mujeres presidentas de la muestra.

A pesar de que la discriminación salarial entre mujeres y hombres fue reconocida universalmente como un problema, 72% de las compañías encuestadas no realizan un seguimiento de las brechas salariales en lo absoluto. Sin embargo, un resultado más positive es que casi 40% de las compañías encuestadas aseguran haber establecido metas específicas, cuotas u otras políticas afirmativas para mejorar la participación de las mujeres en sus estructuras. Con la excepción de México y Brasil, la mayoría de las compañías en muchos de los países afirman contar con licencias de largo plazo o recesos temporales para padres o cuidadores.

Más del 30% de los encuestados en Francia, Italia, México, España y el Reino Unido consideran que la desaceleración será más dañina para los empleos de mujeres en su país. Entre las industrias, 10% de los encuestados en los sectores automotriz, ingeniería y construcción, y logística y transportación sienten que la desaceleración será más negativa para las mujeres en su industria que para los hombres.

Los países encuestados fueron: Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, India, Italia, Japón, México, Noruega, Países Bajos, Suiza, Turquía, Reino Unido y República Checa.

      

http://ethos.org.mx/publicaciones/presentaciones/corporate-gender-gap-report-2010.html

Marzo 11, 2010

México y las Sociedades del conocimiento: competitividad con igualdad de género

El pasado 9 de marzo de 2010 el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo en México presentó el documento “México y las Sociedades del
Conocimiento: Competitividad con Igualdad de Género.” Este documento, cuyo
contenido fue desarrollado por Fundación Ethos, pretende evidenciar que los
niveles de desigualdad, pobreza y condiciones de vulnerabilidad ubican a un
gran porcentaje de las mujeres distantes del acceso a las nuevas
tecnologías, a la educación, a la generación de conocimientos y al trabajo
remunerado.

 

El evento se llevó a cabo en el Centro de Información de las Naciones Unidas
y contó con la participación del Sr. Magdy Martínez-Solimán, Representante
Residente del PNUD; la diseñadora Cristina Pineda, Directora General de
Pineda Covalin; el Ingeniero Santiago Macías, Coordinador General del Comité
Nacional de Productividad e Innovación Tecnológica (COMPITE) y el Doctor
Clemente Ruíz Durán, Coordinador del Programa de Posgrado de la Facultad de
Economía de la UNAM.

 

México, como otros países de ingreso medio de América Latina y otras
regiones, enfrenta el doble reto de, por un lado, acelerar su desarrollo y
por el otro, de lograr que éste sea equitativo. El documento busca promover
la reflexión del avance de México hacia un modelo de sociedad del
conocimiento, como oportunidad para potenciar en todas sus capacidades a la
población femenina, como investigadoras, directivas/gerentes, funcionarias
públicas, dirigentes empresariales y comunitarias, así como a la definición
de políticas públicas cuyo impacto derive en una sociedad más justa.

 

Esta publicación privilegia la descripción y el análisis de las condiciones
en las cuales mujeres y hombres de México enfrentan el reto de la
competitividad. Este esfuerzo por generar un marco analítico, más que
producir conclusiones definitivas, permite arribar a recomendaciones
puntuales e impulsar futuras investigaciones, concibiendo una sociedad del
conocimiento en la cual todas las personas tengan acceso a crear, recibir,
compartir y utilizar la información y los cono­cimientos para el desarrollo
económico, social, cultural y político del país.

 

La estrategia de evolución hacia una sociedad del conocimiento debe hacer
hincapié en la educación y en la innovación de sus sectores productivos,
para lograr un mayor número de empleos con buenas condiciones de trabajo,
mayores salarios y una mayor paridad entre los ingresos de los distintos
niveles sociales. Si se acepta esta premisa, el avance hacia una sociedad
del conocimiento debería, en sí mismo, ser considerado un instrumento
esencial para la mejora de la condición de las mujeres.

Enero 14, 2010

Análisis del Paquete Fiscal 2010

 

 *Liliana Alvarado Baena y Carlos Eduardo Gaitán Lastras

 

El 8 de septiembre del 2009, el Presidente Felipe Calderón presentó el Paquete Económico 2010 ante el poder Legislativo y la ciudadanía bajo un contexto desfavorable para la economía mexicana, generado por una serie de acontecimientos entre los que se incluye: i) la fuerte caída en el comercio internacional; ii) una tendencia a la baja en el precio y nivel de producción del crudo; y iii) la epidemia de influenza A/H1N1. Los factores adversos antes mencionados han impactado negativamente el panorama económico del país. Éstos han sido –en parte– causantes de la caída en el PIB de 6.8% estimada para finales de este año, situación que no se presentaba desde la crisis de 1994-95……

Para seguir leyendo dar click en el siguiente link e ir a la parte de PUBLICACIONES.

Análisis del Paquete Fiscal 2010

Agosto 25, 2009

El Presupuesto de Gastos Fiscales 2009: Avances y Retrocesos

*Liliana Alvarado Baena 

En noviembre de 2008, Fundación Ethos, en colaboración con Fundación Idea, lanzó el segundo volumen de la Serie: El Gasto Social en México -denominado Transparencia en el Presupuesto Social- en el cual se formularon una serie de recomendaciones a partir del análisis del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) y del Presupuesto de Gastos Fiscales (PGF). En concreto, una de las principales recomendaciones de dicho volumen en lo que respecta al PGF fue la siguiente:

Mejorar el formato del PGF para que brinde más información sobre los gastos fiscales, de manera que se incluyan elementos adicionales para la toma de decisiones. Para esto, es necesario clasificar los gastos fiscales de acuerdo a su función, incluir las referencias legislativas y una descripción sobre cada gasto fiscal, mayor número de estimaciones y proyecciones, entre otro tipo de información (ETHOS e IDEA, 2008, Pág. 72).

En concordancia con la recomendación anterior, el PGF de 2009, el cual fue publicado en junio del año en curso, incluyó varias modificaciones que demuestran un esfuerzo por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) encaminado a mejorar la cantidad de información contenida en dicho Presupuesto. Como se mencionó en el volumen Transparencia en el Presupuesto Social, en comparación con otros países miembros de la OCDE, el formato mexicano se encuentra rezagado en términos cuantitativos y cualitativos, al no contener información que resulta necesaria para la toma de decisiones. Sin embargo, los cambios incluidos en el recién publicado PGF representan un avance significativo, al incluirse información adicional que anteriormente estaba ausente como:

·         Referencia legislativa- indica en qué artículo de las distintas leyes fiscales se establece el gasto fiscal.

·         Breve descripción de cada gasto fiscal- en algunos casos se incluye un recuento sobre la evolución del gasto fiscal.

·         Información utilizada en las estimaciones- se refiere a las fuentes a partir de las cuales se obtuvieron los datos para realizar las estimaciones relativas a la pérdida recaudatoria que implican los gastos fiscales.

Cabe resaltar que este formato en México todavía tiene un amplio espacio para ser mejorado y resulta crucial que la SHCP tome nota de la importancia de realizar lo siguiente:

1.     Clasificar los gastos fiscales de acuerdo a su función (desarrollo social, desarrollo economico, entre otras).

2.     Evaluar los gastos fiscales para saber si cumplen o no con el propósito para el cual fueron autorizados, de manera que se eliminen aquellos que han quedado desactualizados y cuya eficiencia sea cuestionable.

3.     Demostrar que su autorización se basa en criterios como la eficiencia económica, no discriminación, temporalidad definida y progresividad, tal y como lo establece la Ley de Ingresos de la Federación (LIF).

4.     Presentar el PGF al mismo tiempo que el PEF para evaluar a los gastos fiscales dentro del marco macroeconómico; es decir, considerando tanto a los ingresos, como a los gastos y a las pérdidas recaudatorias de manera simultánea.

5.     Incluir un mayor número de estimaciones y proyecciones a futuro.

6.     Presentar una justificación para los gastos fiscales recién autorizados, modificados o eliminados.[1]

7.     Someter los gastos fiscales a los controles presupuestarios convencionales.

Por otra parte, es importante mencionar que el PGF 2009 presentó una modificación esencial en lo que se refiere a la metodología usada para calcular el monto al que equivale la pérdida recaudatoria. El impacto más evidente se da en la cifra correspondiente a la totalidad de gastos fiscales en 2009 (como % del PIB) en comparación con la cifra que estimó para ese mismo año la propia SHCP en el PGF 2008, ya que representa una caída del 40%.

Tabla 1. Estimación de la proporción de los gastos fiscales totales en México (% PIB)[2]

PGF 2008

2008

2009

 

7.4

6.5

PGF 2009

2009

2010

 

3.9

4.0

Fuente: PGF 2008 y 2009. SHCP

De acuerdo con la explicación contenida en el PGF 2009, este cambio se debió básicamente a lo siguiente:[3] i) la utilización del PIB del Sistema de Cuentas Nacionales de México (SCNM) actualizado,[4] y ii) se descuenta el efecto de la evasión en algunos conceptos con el fin de reflejar únicamente la renuncia recaudatoria del tratamiento preferencial.

En lo que al primer punto se refiere, cabe señalar que los PIBs utilizados en las estimaciones de los PGF de 2008 y 2009 son los siguientes:

 

Tabla 2. PIBs utilizados en la estimación de los gastos fiscales

 

PIB para 2009 (millones de pesos)

PGF 2008

$11,215,300

PGF 2009

$12,008,300

variación %

7%

Fuente: PGF 2008 y PGF 2009. SHCP

En este sentido, el incremento porcentual entre los diferentes PIBs empleados para las estimaciones es de un 7%, el cual afectó por igual a las estimaciones de todos los gastos fiscales incluidos en el PGF 2009. Por lo anterior, la segunda variable de ajuste –el efecto de la evasión- adquiere mayor relevancia. De acuerdo con la SHCP, esta variable impacta únicamente a las estimaciones de aquellos gastos fiscales que se realizan a partir de información no fiscal y es en estos gastos justamente donde, en teoría, deberían de reflejarse los cambios más significativos que dieron como resultado que la estimación de gastos fiscales totales como porcentaje del PIB cayera de 6.5 a 3.9%.

De acuerdo con el PGF 2009, son sólo 14 los gastos fiscales ajustados por evasión[5] y, por ende, aquellos que explican mayormente la caída en la estimación de los gastos fiscales totales como porcentaje del PIB (sombreados en gris dentro de la Tabla 3). Sin embargo, tras comparar todos los gastos fiscales estimados para 2009 (dentro del PGF 2008) con los respectivos de 2009 (dentro del PGF 2009), resulta que varios de los cambios más significativos no se dieron en aquellos gastos fiscales que fueron ajustados por evasión. Al respecto, la Tabla 3 también muestra los gastos fiscales que sufrieron una caída significativa y que, de acuerdo a lo mencionado por la SCHP, no tuvieron un ajuste por evasión (localizados en los renglones sin sombreado en la Tabla 3).[6]

Se han identificado más de 25 gastos fiscales cuya variación porcentual en relación al PGF 2008 es incluso mayor a aquellos identificados por la SHCP, y para los cuales no se proporciona justificación alguna. En este sentido, si hay gastos fiscales que sufrieron cambios significativos y éstos no se debieron a la actualización en el PIB o al ajuste por el efecto de la evasión, entonces se desconocen las verdaderas razones por las que hubo una disminución tan grande en ciertos gastos fiscales y, en consecuencia, en la estimación de la pérdida recaudatoria total.

Esto resulta aún más apremiante en los casos en donde la pérdida recaudatoria de un determinado gasto fiscal- como porcentaje del total de gastos fiscales de un mismo impuesto- es elevada o bien la disminución de un año a otro (en términos de la estructura porcentual) es significativa, como por ejemplo (Ver Tabla 3, rubros resaltados en color amarillo): i) el crédito fiscal por enajenaciones a plazo, que para efectos del ISR se hayan acumulado, otorgado por la parte del precio cobrado en el ejercicio, efectuadas con anterioridad al 1 de enero de 2008 (IETU), ii) crédito fiscal para empresas que lleven a cabo operaciones de maquila en los términos del decreto del 1 de noviembre de 2006 (IETU), iii) alimentos (IVA), iv) servicio de transporte público terrestre de personas (IVA), v) diesel para otros consumidores (IEPS), y vi) diesel para el sector autotransporte (IEPS).[7]

En conclusión, el PGF 2009 no incluye una explicación –distinta a la de las dos variables antes consideradas- que aclare porqué hubo una caída tan abrupta en un número significativo de gastos fiscales. En este sentido, a pesar de que hubo avances importantes en términos de la cantidad de información incluida en el PGF 2009, también se dieron retrocesos en lo que respecta a la transparencia en la metodología y, por ende estimación, de los gastos fiscales contenidos en el PGF 2009. En ese sentido, es deseable que se continúe avanzando por el camino de la transparencia, lo cual sin duda favorecerá aún más la credibilidad de los mexicanos en su gobierno y le permitirá a éste contar con mayores herramientas para ejercer de la mejor manera posible los recursos disponibles.

El contenido de este artículo es responsabilidad de la autora y no necesariamente refleja la visión de Fundación Ethos o de su equipo.

Para mayor información o consulta de fuentes: info@ethos.org.mx  

 

 


[1] Como en el caso de la eliminación del estímulo fiscal a la investigación y desarrollo de tecnología a partir del PGF 2009.

[2] Tal y como se muestra en la Tabla 1, el PGF 2008 incluyó estimaciones para los años 2008 y 2009, mientras que el PGF 2009 incluye estimaciones para 2009 y 2010.

[3] En el caso de los ingresos exentos por salarios de las personas físicas, se considera que también influyó en la caída en la estimación, la información reportada por los empleadores sobre los ingresos gravados y exentos de sus trabajadores, así como la información observada para el régimen de salarios.

[4] Con la actualización que llevó a cabo el INEGI en 2008 del SiCNM, se cambió el año base de 1993 a 2003.

[5] Uno de los catorce gastos fiscales se refiere al IVA (de manera agregada) y no se especifica en detalle de qué gastos fiscales se trata.

[6] Fueron eliminados aquellos gastos fiscales cuya caída fue menor a un 10%.

[7] En el PGF 2009 se explica, de manera general, que en el caso de algunos gastos fiscales del IEPS las estimaciones varían debido a los precios actuales y futuros de los combustibles.

Julio 6, 2009

La larga marcha: mujeres, género y migración

                                        *Por Ana Echeverri

 

El fenómeno migratorio femenino marcado por el proceso de globalización no sólo ha tenido consecuencias en el ámbito global, sino que ha representado cambios significativos a nivel local. La transferencia de los roles tradicionales femeninos de lo local a lo global, la discriminación de las mujeres como migrantes y la problematización del papel del hombre en hogares y familias transnacionales, son sólo algunos ejemplos que ponen de manifiesto las dimensiones específicas generadas por la migración femenina y la necesidad de un análisis de desarrollo que tome en cuenta la perspectiva de género .

 

El estudio de la migración en relación al género es relativamente reciente. La migración de mujeres era estudiada como algo adicional, y los cambios en las relaciones de género eran constantemente evadidos o no tratados específicamente. Si bien las mujeres eran consideradas como elemento demográfico, estas entraban en la categoría de dependientes económicos, ya fuera de sus esposos o de sus padres.

 

El primer paso para hacer visible la migración de mujeres fue a partir de la teorización de la feminización de la migración, por medio del análisis de los datos específicos de movimientos femeninos. El punto de partida es, por lo tanto, estadístico: en 1960, las mujeres constituían el 47% de la población migrante. En la actualidad, casi el 50% son mujeres, provenientes principalmente de países en vías de desarrollo.

 

Porcentaje de Mujeres migrantes en total de migrantes internacionales, por áreas. 1960 – 2000

Área

1960

1970

1980

1990

2000

Mundial

46.6

47.2

47.4

47.9

48.8

Regiones más desarrolladas

47.9

48.2

49.4

50.8

50.9

Regiones menos desarrolladas

45.7

46.3

45.5

44.7

45.7

Europa

48.5

48.0

48.5

51.7

52.4

América del Norte

49.8

51.1

52.6

51.0

51.0

Oceanía

44.4

46.5

47.9

49.1

50.5

África del Norte

49.5

47.7

45.0

44.9

42.8

África Subsahariana

40.6

42.1

43.8

46.0

47.2

Asia del Sur

46.3

46.9

45.9

44.4

44.4

Asia del Este y el Sureste

46.1

47.6

47.0

47.0

50.1

Asia Occidental

45.2

46.6

47.2

47.9

48.3

Caribe

45.3

46.1

46.5

47.7

48.9

América Latina

44.7

46.9

48.4

50.2

50.5

Fuente: Zlotnik, Hania (2003). The Global Dimensions of Female Migration.

 

Una vez que la feminización de la migración internacional fue sacada a al luz como fenómeno que debía ser pensado independientemente de la migración en general, los estudios e investigaciones han resaltado que las razones por las cuales un hombre y una mujer toman la decisión de emigrar son diferentes y estas dependen de aspectos que van desde el mismo rol de género, hasta las experiencias de pobreza, desigualdad, vulnerabilidad, conflicto, desarrollo local y opciones económicas a las que como hombre o mujer se esta expuesto. (Boyd, M. y Grieco, E. 2003).

 

La relación entre migración, género y el potencial para el desarrollo ha sido analizada tangencialmente (A. Pérez Orozco et al, 2008). Muchos estudios se han reducido a desagregar los datos por sexo, sin profundizar en las causas de la feminización de la migración y las consecuencias de la misma para el desarrollo. Otros han asumido un acercamiento puramente económico, conceptualizando a individuos homogéneos, es decir, sin género, clase o raza. Además, entienden el  desarrollo como aumento de riqueza, y asumen que las decisiones de migrar son determinadas únicamente por diferencias de salarios entre países de origen y de destino, ignorando así, los aspectos sociales y culturales (Jolly et al, 2003).

 

Las investigaciones se han realizado a partir de diferentes preguntas. Entre las líneas de interés están: el análisis de las características que hacen que las mujeres migren como individuos independientes (problemas de seguridad, subdesarrollo, falta de opciones o empoderamiento), pasando por los problemas a los que se enfrentan en el proceso migratorio (trata, tráfico o violencia entre otros) (Gallager, A. 2001); las características de los países de destino (marco de derechos de las personas migrantes, condiciones de trabajo, mecanismos de envíos de remesas); y los mecanismos de retorno y como éste afecta las relaciones de género en las comunidades de destino.

 

También se han estudiado los efectos positivos de la migración femenina en cuanto a las posibilidades de desarrollo derivadas de las remesas tanto económicas como sociales. Se habla del empoderamiento de las mujeres migrantes, del aumento de su calidad de vida y la de su familia, así como las posibilidades de mejor educación, salud y recreación (Jones-Correa, M. 1998). Por otro lado, se analizan los efectos negativos de la migración femenina tanto en términos reales como desde el punto de vista de la percepción social de la mujer como migrante y por lo tanto desde las implicaciones en las relaciones de género.

 

El objetivo de vincular migración y desarrollo es el de disminuir la necesidad de migrar en el largo y corto plazo, y mejorar la calidad de vida de las personas que se quedan en su país de origen. Algunas preguntas serán, basándonos en la definición de desarrollo como capacidades, ¿Qué estrategias de desarrollo se pueden proponer para disminuir la necesidad de migrar ¿Cómo aumentar las capacidades de las mujeres a través del proceso migratorio?

 

Una forma de aumentar el potencial de la migración para el desarrollo, sin perder de vista los problemas que acarrea, así como los aspectos sociales de la misma, es adoptar una perspectiva de derechos humanos (DAWN, 2001).

 

Una primera propuesta consiste en  enmarcar las políticas públicas relativas a la migración en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de las Naciones Unidas. Los ODM son considerados por muchos gobernantes como la agenda de desarrollo más pertinente para la disminución de la pobreza, lo que permitiría introducir el tema de la migración como una de las variables a tomar en cuenta.

 

La disminución y erradicación de la pobreza es una de las ocho metas de los ODM, pero se considera como el fin último al que deben tender los esfuerzos para alcanzar las otras siete. La Declaración del Milenio en la cual se basan los ODM afirma la igualdad de género y los Derechos Humanos, acordados en previos documentos de las Naciones Unidas, como centro de los compromisos de los gobiernos.

 

Sin embargo, existen algunas críticas que subrayan las posibles consecuencias negativas del claro énfasis económico en las agendas nacionales para la erradicación de la pobreza como en los programas internacionales orientados a cumplir con los ODM para 2015. Si bien uno de los factores detonantes de la migración es la pobreza, y al mismo tiempo, la búsqueda del desarrollo de una comunidad tiene que ver con la disminución de la misma, la pobreza debe entenderse desde una perspectiva holística o integral. La medición cuantitativa de la pobreza conocida como la línea de pobreza, al basarse en los hogares como unidad de análisis, deja por fuera las dimensiones femeninas de la misma y cómo esta afecta de forma diferente a hombres y mujeres (S. Chant, 2003). Si la migración ha de ser analizada como positiva para el desarrollo, dichos análisis deben tomar en cuenta la percepción de las mujeres y sus necesidades.

 

En cuanto a la generación de alternativas de desarrollo con miras a revertir la tendencia de necesidad de migración que vayan más allá de la provisión de las necesidades básicas en la comunidad de origen con alto índice de migración, Las políticas públicas y programas de desarrollo deben estar encaminados a mejorar la calidad de vida de quienes se quedan en el país de origen en principio, pero también de quienes retornan. En este sentido si, por ejemplo, el foco de atención es la entrada de dinero (remesas) es necesario que el apoyo para la creación de negocios tenga perspectiva de género. Es decir, las iniciativas deben tomar en cuenta los roles que las mujeres desempeñan y deben estar pensadas para servir de vehículo de empoderamiento de la población femenina. Si los negocios que se generen tienen como punto de partida la valoración de los roles masculinos como necesarios para el triunfo de las iniciativas, -por ejemplo, en el área de la construcción-,las mujeres quedarán nuevamente por fuera.

 

Se deben apoyar iniciativas que valoren el conocimiento femenino para luego generar diferentes tipos de conocimiento. El empoderamiento sólo será posible si desde la planificación, las mujeres encuentran espacios de liderazgo en los cuales puedan negociar. Aunque el potencial de la migración para la transformación de los roles de género al interior de la familia ha sido analizado anteriormente, las iniciativas de desarrollo no deben quedarse en el ámbito de la familia sino que deben traspasar la división entre lo público y lo privado que ha servido para segregar a las mujeres. Para lograrlo es necesario que tanto las iniciativas gubernamentales como las acciones de organismos multilaterales y organizaciones de la sociedad civil encaminen sus esfuerzos a lograr la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres como derecho humano contemplado en múltiples tratados internacionales y principalmente en CEDAW y la plataforma de acción de Beijing.

 

 

El contenido de este artículo es responsabilidad de la autora y no necesariamente refleja la visión de Fundación Ethos o de su equipo.

Para consultar las fuentes: info@ethos.org.mx

Junio 10, 2009

José Levy en Fundación Ethos

 

El pasado 5 de Junio, Fundación Ethos organizó una tertulia con José Levy, titulada: “Testigo de la Historia, 20 años de periodismo en CNN”.

José Levy es corresponsal en jefe de CNN en Español en el Medio Oriente, cubriendo los acontecimientos de la región a partir de 1989. Entre las múltiples facetas de un explosivo Medio Oriente, ha seguido con especial énfasis el conflicto palestino-israelí, los vuelcos políticos, así como el proceso de paz y sus acuerdos. Otros eventos históricos que ha cubierto incluyen la caída del Muro de Berlín, el fin de la Unión Soviética, los ataques terroristas en Londres y Madrid, y las primeras elecciones democráticas iraquíes. Entre los líderes con los que ha dialogado constan Fidel Castro, Vicente Fox, Ernesto Zedillo, Carlos Salinas, Alberto Fujimori, Felipe González, Yasser Arafat, Itzhak Rabín, Shimón Peres, Benjamín Netanyahu, Itzhak Shamir y el fundador del grupo palestino Hamás, Ahmed Yasín. 

 

El evento se llevó a cabo en Fundación Ethos y se contó con la participación de funcionarios públicos, empresarios, intelectuales y líderes de opinión de primer nivel.

Junio 4, 2009

Economía verde. ¿Hay futuro en nuestro futuro?

*Carlos Eduardo Gaitán Lastras

De vaqueros a astronautas

El fuerte traspié que sufrió la economía mundial a finales del año pasado, nos ha despertado dudas o confirmado las que teníamos sobre su sostenibilidad. Sin embargo, hace poco más de cuarenta años, Kenneth E. Boulding[1] marcaba un paso al frente y alertaba sobre la importancia vital del medio ambiente en el desarrollo de nuestro sistema económico. Conceptualizó a este sistema como la “economía del vaquero” (cowboy economy), siendo el vaquero un símbolo de planicies ilimitadas; también asociado a un comportamiento imprudente, explosivo, romántico y violento. Sin embargo, para Boulding debía modificarse la percepción y darle paso a la “economía del astronauta” (spaceman economy), en donde la Tierra sería una solitaria nave espacial, sin reservas ilimitadas, ni para extraer ni contaminar (Boulding, 1966).

Un punto azul en la inmensidad del universo es nuestra solitaria nave espacial. Tan única que ni el esfuerzo intelectual de miles de científicos, ni las cuantiosas sumas de dinero invertidas en investigación y exploración del espacio exterior, nos han permitido habitar otros planetas. Sin embargo, ¿cuál sería el sentido de colonizar otros mundos si, teniendo todo en nuestra maravillosa nave azul, podemos estrellarnos?

No considero como alternativa el condenar y mandar fusilar a nuestro sistema económico. Bien o mal, ha generado progreso en nuestra sociedad. Indudablemente, éste no ha sido equitativo y el costo, en definitiva, ha sido elevado. La respuesta –que espero llegue un día– no debe decirnos cómo evacuar la Tierra sino como debemos repararla. Para ello, se tiene que replantear y darle un giro de 180° a la idea rapaz de que el medio ambiente se adapta a las necesidades del ser humano.

Ahora bien, el giro se está dando y enarbola la bandera del “desarrollo sustentable”. Múltiples definiciones e ideas giran en torno a este concepto, por primera vez puesto en la escena internacional por la Comisión Brundtland en 1987[2]. Posteriormente, en 1996, el movimiento conocido como Forum for the Future lo define de la siguiente manera[3].

“El desarrollo sustentable es un proceso dinámico que permite a toda la gente alcanzar su potencial y mejorar su calidad de vida a través de vías que, simultáneamente, protegen y mejoran los sistemas que soportan la vida en la Tierra”.

 La idea del desarrollo sustentable suena seductora y al menos deberíamos darnos cinco minutos para escucharla. Palabras más, palabras menos nos invitaría a seguir estos cinco principios[4]:

1.     Vivir dentro de los límites ambientales: Respetar los límites del medio ambiente, recursos naturales y biodiversidad del planeta, asegurando que los recursos que necesitamos para desarrollar nuestra vida sean utilizados de forma eficiente, provocando el menor impacto y asegurando su disponibilidad para generaciones futuras.

 

2.     Asegurar una sociedad fuerte, saludable y justa: Alcanzar las diversas necesidades de las actuales y futuras generaciones, promoviendo el bienestar personal, cohesión e inclusión social, e igualdad de oportunidades.

 

3.     Alcanzar una economía sustentable: Construir una economía fuerte, estable y sustentable que provea prosperidad y cree oportunidades para todos, en donde los costos ambientales y sociales sean internalizados (que el daño se refleje en los precios de mercado) y los recursos se utilicen de manera eficiente.

 

4.     Impulsar una buena gobernabilidad: Promover activamente esquemas efectivos de participación en la toma de decisiones en todos los niveles y ámbitos de la sociedad, aprovechando la creatividad, energía y diversidad de la gente.

 

5.     Utilizar la ciencia responsablemente: Asegurar que las decisiones y políticas públicas implementadas se sustenten con base en evidencia científica robusta, en caso de incertidumbre científica utilizar el principio precautorio[5].

 

Oportunidades verdes para tiempos de crisis

Viviendo en un país como México, la palabra “crisis” es un término cotidiano; aunque también lo son las palabras de aliento y las recetas macroeconómicas que nos tratan de ayudar a superarla. Asimismo, se dice que toda crisis implica una oportunidad para entender qué estábamos haciendo mal, cambiarlo y salir fortalecidos. Es el momento preciso donde ideas convincentes y que pueden provocar una transformación deben ser escuchadas. Curiosamente, la crisis económica-financiera que actualmente padecemos se entrelaza con una concientización sobre el grave deterioro ecológico que ahoga a nuestro planeta.

El calentamiento global ha dejado de ser un tema abstracto y ajeno para formar parte del lenguaje cotidiano. Hoy en día, un invierno con temperaturas moderadas o un día muy caluroso en un lugar templado, provoca comentarios casuales con referencia al cambio climático. Esta situación junto con la pérdida de biodiversidad y la degradación de ecosistemas, son los problemas medioambientales más importantes de este siglo. Si bien no todos los problemas actuales son consecuencia directa del calentamiento global, al ritmo acelerado al cual se están desarrollando las predicciones que presuponían los modelos[6], da pie a pensar que no estemos tan lejos de esa causalidad única.

¿Quién provoca el calentamiento global y cómo lo hace? La respuesta es simple, NOSOTROS  a través de nuestras simples y cotidianas actividades diarias[7]. De acuerdo con el cuarto informe de evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC), existe un sólido consenso entre la comunidad científica entorno a que el incremento de la temperatura promedio del planeta desde mediados del siglo XX, ha sido muy probablemente[8] causado por la concentración en la atmósfera de gases efecto invernadero de origen antropogénico (PICC, 2007).

Como resultado tenemos que la Tierra está sufriendo un cambio severo; pero, de la misma forma, es a través de una transformación propia como podemos aminorarlo. El Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), impulsa el concepto de la “economía verde”, a través del cual pretende movilizar y reorientar la economía mundial hacia las inversiones en tecnologías limpias y ecológicamente amigables para lograr un crecimiento real y desencadenar un auge en el empleo (Steiner, 2009). En este sentido, los empleos verdes surgen como una oportunidad viable y con potencial de crecimiento dentro de nuestro sistema económico. Estos empleos se encuentran en muchos sectores de la economía (producción y suministro de energía, reciclado, agricultura, construcción, transporte, entre otros), y  se caracterizan por ser trabajos que contribuyen a conservar o restablecer la calidad ambiental. “Ayudan a reducir el consumo de energía, materias primas y agua mediante estrategias de gran eficiencia, a descarbonizar la economía y a reducir las emisiones de efecto invernadero, a disminuir o evitar por completo todas las formas de desechos y de contaminación, y a proteger y restablecer los ecosistemas y biodiversidad” (PNUMA & Organización Internacional del Trabajo –OIT–, 2008, pág.5).

Alrededor del mundo existen hoy en día millones de empleos verdes de distintas tonalidades[9]. Entre los sectores que marcan la pauta se tiene al de la energía renovable que en los últimos años ha creado más de 2.3 millones de plazas. Aquellos países que han apostado por este tipo de energía han sido los más beneficiados. Un caso a destacar es el de Alemania. En 1998, contaba con 66,600 empleos verdes y poco menos del 6% de su energía se generaba por vías renovables. Para 2006, tenía 259,100 plazas y más del 13% de su energía era renovable (datos obtenidos del PNUMA & OIT, 2008 y del Ministerio Federal del Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear alemán).

En México, el porcentaje de capacidad de generación eléctrica por fuente renovable[10] era de apenas 2% en 2006 (Secretaría de Energía –SENER–, 2007). De acuerdo con la Prospectiva del Sector Eléctrico, en el 2012 la capacidad de generación en el rubro de fuente renovable deberá ser  del 6%. Una cifra que si bien es deseada, es muy poco creíble[11].

Otro de los sectores líderes en empleos verdes es el de reciclado, en el cual laboran más de diez millones[12] de personas alrededor del mundo. Tan sólo los Estados Unidos cuentan con más de un millón de trabajadores en este sector y su tasa de reciclaje fue del 28% en 2005, un porcentaje que se ha duplicado en los últimos 15 años (BBC News, 2005).

Nuevamente, los niveles de nuestro país en cuestiones ambientales no son halagadores. Desde 1998 hasta 2005, el porcentaje de los residuos sólidos que se reciclan en México ha aumentado tan sólo 0.2 puntos porcentuales. Revisando las pocas cifras oficiales sobre el tema[13], se tiene que tan sólo reciclamos el 2.6% en 2005 (datos del “Quinto Informe de Gobierno del Presidente de la República”, Vicente Fox).

En estos momentos tenemos dos opciones. La primera sería ver el lado negativo de nuestra situación y llorar amargamente nuestro posible destino dentro de la solitaria nave espacial, al quedar, seguramente,  relegados de los esfuerzos que se emprenden a nuestro alrededor. La otra sería pedir “el casco y el pico” para comenzar a reparar nuestra casa, pensando que si bien nos queda mucho trecho por recorrer, las oportunidades que puede generar una economía verde[14] son vastas. Después de todo, no todos fuimos vaqueros; pero volvernos astronautas, es una misión a la que deberíamos unirnos.


[1] Economista nacido en Inglaterra; pero que cinco años después de terminar sus estudios en la Universidad de Oxford, se mudó a los Estados Unidos donde impartió cátedra en varias universidades. Ocupó puestos de máximo prestigio académico como la presidencia de la American Economic Association y de la American Association for the Advancement of Sciences (Keyfitz, N, Kenneth Ewart Boulding: January 18, 1910 – March 18, 1993, n.d.).

[2] Documento conocido como “Nuestro Futuro Común”.

[3] Traducción al español por el autor.

[4] Tomados de la conferencia magistral: Sustainability, UK/Mexico Sustainable Development Dialogue, impartida por Jonathon Porrit en la Ciudad de México el 17 de febrero de 2009.

[5] Es un principio moral y político que establece que cualquier acción o política pública que pudiera causar un daño severo o irreversible a la sociedad o medio ambiente, en ausencia de consenso científico de que el daño no será una consecuencia, la carga de la prueba recaerá en aquellos que desean emprender la acción. Este principio implica una responsabilidad que busca proteger a la gente de un daño donde la investigación científica haya descubierto un riesgo probable.

[6] Ver el artículo publicado en el The New York Times, “Arctic Melt Unnerves the Experts”. (http://www.nytimes.com/2007/10/02/science/earth/02arct.html?_r=2).

[7] Dicen que el primer paso es reconocer que se tiene un problema. ¿Quieres saber cuántas emisiones de CO2 (huella de carbono) generas? Entra al sitio: http://www.carbonfootprint.com/calculator.aspx.

[8] Probabilidad mayor al 90%.

[9] Algunos empleos generan menos impacto ambiental que otros.

[10] Sin contar a las pequeñas hidroeléctricas (capacidad menor a 70 MW), que representaban en ese año el 4%.

[11] Para alcanzar la meta del 6% en el 2012, deberá existir una expansión del 250% en la capacidad de generación eléctrica por vía renovable (equivalente a una tasa del 23% anual). Asimismo, en la Prospectiva del Sector Eléctrico 2007-2016, sólo se contempla una pequeña expansión de la capacidad por vía eólica y geotermal; aunque hay un monto considerable de capacidad por definir, el actual marco regulatorio no propicia adecuadamente la expansión de fuentes renovables.

[12] No obstante, en algunos países (principalmente, en aquéllos en vías de desarrollo), muchos de los empleos de la industria de reciclado no pueden considerarse verdes porque provocan contaminación y peligros para la salud, y no se pueden calificar como trabajo decente (PNUMA & OIT, 2008).

[13] Para datos sobre reciclaje en México, paradójicamente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía los proporciona junto con datos sobre disposición de residuos en sitios no controlados.  

[14] Como consecuencia de la crisis que vivimos actualmente, varios gobiernos han pensado en la economía verde como una parte sustancial de la solución (ver último número de la Revista “Nuestro Planeta”, febrero 2009).

Mayo 14, 2009

Yon Goicoechea en Fundación Ethos

A partir del 11 de mayo Yon Goicochea llegó a Fundación Ethos para realizar una estancia de investigación.

 

Yon Goicoechea es un político y abogado venezolano, ganador del Premio Milton Friedman de 2008. A los 23 años de edad, siendo estudiante de derecho de la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas, Venezuela fue uno de los principales organizadores de la fundación Resistencia Estudiantil Venezolana, referida como un factor clave en el rechazo de la Reforma Constitucional de 2007 impulsada por el presidente venezolano Hugo Chávez.

Luego de llamar la atención por parte de los medios de comunicación venezolanos a mediados de 2007, Goicochea genera todo tipo de pasiones encontradas,  siendo una la de los opositores al presidente venezolano quienes lo consideran un líder emergente en contraposición al llamado socialismo del siglo XXI.

El 14 de diciembre de 2008 formaliza su inscripción como militante del partido político Primero Justicia. Se desempeña como el presidente del Instituto de la Juventud de la alcaldía metropolitana de Caracas, cargo que le fue ofrecido por el Alcalde Mayor Antonio Ledezma.

Para mayor información o consulta de fuentes, entrar a www.ethos.org.mx

Marzo 30, 2009

Políticas Públicas Infelices

 Paulina Sastrías Massieu 

 

 

 


 

Vivimos en un mundo material, en el cual la creación de necesidades, algunas absolutamente superficiales, es algo inevitable. Esto hace que mucha gente asocie la felicidad con el ingreso, y que la búsqueda de la misma se vea inmersa en un proceso equivocado. Este es un tema interesante ya que la actual crisis podría afectar la felicidad de las personas que la basan en elementos tangibles. Además, los efectos sociales de la situación económica que vive hoy el mundo entero podrían ser menores, si los gobiernos mantuvieran políticas que afectaran positivamente el nivel de felicidad de sus gobernados.

 

Existe evidencia de que la gente le da cierta importancia al ingreso y al consumo al que pueden acceder en relación a  otras personas, y que este hecho influye en el bienestar de las personas. A pesar de que no es un hecho que la teoría convencional acepte, algunos de los padres de la economía lo tomaban como una situación que se presentaba inevitablemente. Lo anterior resulta familiar ya que diariamente se puede observar a quienes tratan de alcanzar cierto estatus a través de su consumo o a aquellos que no se conforman con el ingreso que poseen debido a que viven comparándose con quienes tienen más.

 

Sin embargo, en épocas de crisis tratar de alcanzar cierta posición dentro de la sociedad es una banalidad. Desafortunadamente, éste no es un hábito absolutamente consciente, por lo que la gente no puede modificar su comportamiento ante situaciones económicamente adversas. Entonces, si la gente traduce la satisfacción y bienestar personal en el aumento de su ingreso, ¿qué pasa en una crisis económica?, ¿la gente es más infeliz?. Contestar estas preguntas acertadamente resultaría subjetivo, no obstante podríamos empezar analizando algunas de los significados que se le han dado a la felicidad.

 

La definición de felicidad resulta simple y clara para todo el mundo, pero algo tan trivial termina siendo una complicación cuando se trata de describirlo en palabras. Afortunadamente han existido psicólogos y filósofos que se dedicaron a definir tres tipos de felicidad que se resumen en: “sentimientos fugaces de felicidad”, “la felicidad en el equilibrio” y “calidad moral de la vida”(Brooks, 2008). La primera definición se refiere a lo que nosotros entendemos como alegría o euforia. La felicidad en el equilibrio implica una evaluación de lo bueno y malo en nuestra vida, el balance emocional que tenemos que nos permite decir con honestidad que estamos viviendo, considerando todo el entorno, una vida feliz. La última definición tiene muy poco que ver con el sentimiento de felicidad, es la vida bien vivida, en la cual la persona se realiza en su verdadero potencial.

 

Cada persona se podría ubicar en alguna de estas etapas, aún así la cuestión de determinar qué tan importante es el ingreso y el consumo para los individuos no es una tarea fácil, y si además  se le suma la relación que esto tiene con el bienestar de las personas, resulta todavía más complicado. No obstante, parece un análisis muy interesante y, sobretodo, es algo que sucede día a día en cada una de las sociedades donde se desenvuelve el individuo.

 

El reciente incremento en el uso de medidas sobre el bienestar subjetivo abre posibilidades excitantes para la teoría económica (Frey y Stutzer, 2002a, 2002b). Por ejemplo, las conclusiones hechas por Clark y Oswald (1994) y Di Tella et al (2001) señalan que el desempleo causa mayores pérdidas de bienestar de lo que antes se creía, lo cual no podría basarse en las herramientas de la economía convencional. Existe también bastante evidencia de que la felicidad auto reportada es, comparada con otras fuentes, una buena medida del bienestar individual. Sin embargo, también hay problemas potenciales con este tipo de medidas. Por ejemplo, Breeke (1997) y Osmani (1993) argumentan que la gente puede responder a las cuestiones sobre felicidad relativa con una norma de felicidad subjetiva y que esta norma puede ser dependiente del ingreso. Una respuesta de “muy feliz” en una sociedad rica reflejaría a una persona más feliz que la misma respuesta en una sociedad pobre. De esta forma podría decirse que la felicidad, podría seguir dependiendo, por lo menos en parte, del ingreso absoluto.

 

Una estrategia alternativa para medir la importancia de la posición relativa a otras personas es cuestionar a los individuos con preguntas hipotéticas con respecto a su elección entre estados alternativos, donde su decisión revele su preocupación por la posición relativa (Johansson-Stenman et al., 2002; Solnick y Hemenway, 1998). Además, dentro de este tipo de medidas, existe un índice que mide el nivel de felicidad en cada país. En el 2008, México ocupó el lugar 38, situándose después de varios países de Latinoamérica con menores niveles de desarrollo, entonces podríamos decir que no necesariamente una sociedad rica es más feliz. Habría que analizar si en estos países existen elementos ambientales en sus políticas enfocados a que la gente se sienta más feliz.

 

Lugar

País

Índice de felicidad

1

Vanuatu

68.2

2

Colombia

67.2

3

Costa Rica

66.0

4

República Dominicana

64.5

5

Panamá

63.5

6

Cuba

61.9

7

Honduras

61.8

8

Guatemala

61.7

9

El Salvador

61.7

10

St. Vincent and the Grenadines

61.4


Luego aparecen Perú (puesto 33), México (38), Argentina (47), Chile (51), Uruguay (57), Brasil (63),  Bolivia (69), España (87) y Estados Unidos (150). La lista la finaliza Zimbabwe en el puesto 178
.[1]

 

Todo lo anterior resulta muy interesante, pero es frustrante que la felicidad se reduzca a una cuestión personal mientras que el ingreso abarca un gran tema social. Si en realidad estas dos variables presentan alguna correlación, ya sea positiva o negativa dependiendo del sector y la región geográfica, por qué el gobierno no toma en cuenta que una sociedad feliz aumentaría las probabilidades del desarrollo del país. Puede parecer una argumento con pocas bases, ya que suena mucho más elaborado hablar del PIB, el desempleo, la inflación, etc, pero es muy evidente detectar la relación que existe entre cada una de las variables de desarrollo de un país con el nivel de bienestar que presenta su sociedad.

 

Para ejemplificar lo anterior hablaré de dos ejemplos: la inseguridad en México y el desempleo. La primera ha aumentado notablemente durante los últimos años, su consecuencia directa se refleja en una sociedad totalmente insatisfecha con el gobierno, traducida en una sociedad infeliz. Por otro lado, el desempleo causa la pérdida de ingreso en las familias y por lo tanto conlleva a la infelicidad de la sociedad, causando varios ciclos. Como estos ejemplos, podría citar muchos más. Entonces, el introducir el tema de una sociedad feliz en las políticas públicas no resulta tan inverosímil. Sócrates  decía que todo el mundo quiere ser feliz (Brooks, 2008), así que resulta completamente razonable asumir que una nación decente, crea las condiciones necesarias para que sus ciudadanos obtengan este deseo.

 

Sorprendentemente existe un país que ha consagrado a la felicidad como un ideal político; este país es Bután. En los 70’s el rey de tan sólo 16 años, Jigme Singye Wnagchuvk, elaboró un enfoque de desarrollo dedicado a maximizar lo que él llamaba “felicidad nacional bruta” (gross national happiness). El éxito de esta política no sería juzgado a partir de la riqueza del país sino de cómo se sintiera la gente con sus vidas. Existen aspectos de la política butanesa que no son ideales, como que ésta no ofrece derechos políticos y económicos a sus ciudadanos, pero debemos reconocer que el esfuerzo y preocupación por mantener a sus ciudadanos felices debe ser tomado en cuenta por otros países (Brooks, 2008).

 

Hay demasiados ejemplos que podrían tomarse de cada país para iniciar la elaboración de políticas públicas basadas en la felicidad, sin embargo quiero enfocarme a la realidad mexicana. Si pensamos qué partido nos podría ofrecer este tipo de políticas, habría que analizar su comportamiento y propuestas. Por un lado tenemos a aquellos que nos ofrecen erradicar la pobreza, lo cual “supuestamente” terminará en una sociedad más feliz. Por otro lado, están los que nos dicen que combatirán el desempleo y la seguridad ofreciendo el mismo resultado. En lo personal, ninguno de estas posturas me dice que el fondo de sus políticas se basa en la búsqueda de la felicidad de sus ciudadanos, así que prefiero analizar su forma de hacer campaña para descubrir si les interesa esta cuestión.

 

Empecemos con el ejemplo de los partidos que ganan su popularidad a través de hacer enojar a la sociedad haciéndole pensar que a nadie le importa la pobreza más que a ellos, que el otro partido no los considera una prioridad, que la oposición sólo busca beneficiar a las élites, o que, simplemente les proponen manifestarse en algún punto de las ciudades para demostrar su inconformidad… En mi opinión, esta postura no refleja que el bienestar de sus seguidores sea su fin último, más bien quieren llenarlos de rabia (que podría traducirse en descontento e infelicidad) para mantenerlos de su lado; asimismo, enojan a la oposición. Esto se basa en una técnica en la cual el partido lucra de la decepción de la gente, mata la esperanza que la sociedad pudiera tener en otro partido político. Me parece que esto termina en una sociedad infeliz.

 

Del lado opuesto tenemos a aquel partido que busca crear consciencia de que las propuestas de la oposición no son sustentables y se abstiene de basar su estrategia en sembrar odio hacia la oposición, pero eso sí siembran miedo, lo cual no creo que termine en una sociedad feliz.  Evidentemente no sólo existen dos partidos en esta lucha de poderes, pero los adicionales están formados por una combinación de elementos que pertenecen a un extremo o al otro. [2]

 

La personalidad de cada candidato puede reflejar la naturaleza de sus políticas, y ésta debe ser tomada en cuenta porque revela la importancia que el bienestar de la sociedad representa para el político y  por lo tanto, para su mandato. Lo que es una realidad es que deberíamos apoyar a aquellos candidatos que busquen la redistribución del ingreso de forma que le dé la mayor felicidad posible al mayor número de personas, y que no olviden que la esperanza es un factor básico en la búsqueda de una sociedad feliz.

 

La realidad es que hoy por hoy México no cuenta con políticas públicas que se basen en el incremento de la felicidad de sus ciudadanos. Es por estas razones que catástrofes económicas como la crisis actual hacen que los niveles de felicidad de la sociedad se vean afectados, ya que no existe el sustento para reforzar la satisfacción y el bienestar del país con el objeto de blindarlo ante estos acontecimientos.

Es así como resulta evidente que la búsqueda de la felicidad de la sociedad debe ser un tema en la agenda política ya que conlleva demasiados factores claves en la estabilidad y desarrollo del país, pero no sólo tomando en cuenta aquellos elementos de los que se habla constantemente sino darle mayor importancia a las características y estados de la vida donde las personas alcanzan esa satisfacción personal que los convierte en seres humanos y no sólo en entes económicos y políticos, tales como la tranquilidad, la cual, entre otras cosas, proviene de una vida sin preocupaciones económicas, la cual puede alcanzarse a través de políticas públicas sólidas y con bases innovadoras.

 

 

El contenido de este artículo es responsabilidad de la autora y no necesariamente refleja la visión de Fundación Ethos o de su equipo.

Para consultar las fuentes citadas o información adicional favor de entrar a www.ethos.org.mx


[1] El  “indice de felicidad”  es desarrollado desde 1981 por la asociación inglesa NEF   junto con la ONG medio ambiental Friends of the Earth. Este índice refleja el promedio de años de vida feliz producida por una determinada sociedad, nación o grupo de naciones, por unidad de recursos planetarios consumidos:

 

HPI =

Life satisfaction x Life expectancy

x ß


Ecological Footprint + α

 

URL: http://www.lareserva.com/home/paises_mas_felices_indice

[2] No me refiero a los partidos como izquierda-derecha porque personalmente ya no creo en éstos términos y me apego a lo que en Fundación Ethos llamamos “Gobierno Responsable”.

Marzo 17, 2009

La mujer olvidada

Alfonsina Peñaloza Horta

 

El pasado miércoles 11 de febrero de 2009 Fundación Ethos contó con la presencia de la Dra. Amity Shlaes en una tertulia-almuerzo titulada “Los Efectos de la Actual Crisis en la Construcción de un Nuevo Orden Económico Mundial.” Amity Shlaes, autora del controversial libro “El Hombre Olvidado” (The Forgotten Man: A New History of the Great Depression) argumenta que el paquete de estímulo de los Estados Unidos (calculado, en el largo plazo en aproximadamente 3 billones de dólares) eventualmente se tendrá que pagar de alguna manera, ya sea vía impuestos o inflación, y que éste costo recaerá en la siguiente generación…estos son los hombres olvidados.

 

¿Pero qué pasa con las mujeres olvidadas?

 

            Durante la campaña electoral norteamericana, el candidato republicano a la Presidencia, el Senador John McCain, y su candidata a la Vice Presidencia, Sarah Palin, se referían a los problemas que enfrenta el ciudadano común norteamericano, José el plomero (Joe the plumber). Sin embargo, como apunta Ruth Rosen, nadie se refirió a Josefina, la mesera, o Juana, la madre soltera o Julia, la desempleada (“What about Josephine the waitress”, 18 octubre 2008).

 

De acuerdo con un estudio reciente de la CEPAL (2008), la crisis económica para el 2009 podría incrementar el desempleo femenino en América Latina y el Caribe en sectores productivos como la industria manufacturera, la maquila, turismo y empleo doméstico, entre otras, debido a que la brecha de la tasa de ocupación entre mujeres es más elevada que para los hombres. Cabe mencionar que estos sectores son aquellos con mayor participación femenina en México. El trabajo doméstico por ejemplo, es una labor realizada en un 96.6% de los casos por mujeres (INEGI, 2006)

 

            Claramente, el tema de la crisis será retomado por varios de los partidos políticos durante la campaña electoral para las elecciones intermedias que tendrán lugar el próximo 5 de julio en México.  En este sentido, resulta interesante resaltar algunas cifras que los candidatos deberían tener en cuenta.

 

            En México, las mujeres forman el 42% de la Población Económicamente Activa (PEA). Sin embargo, ellas ganan en promedio 9% menos por hora que los hombres por el mismo trabajo realizado (INEGI, 2007). Adicionalmente, el 70% de las mujeres económicamente activas tiene hijos (Colinas, 2008). En el contexto actual de crisis, es necesario ir más allá de las medidas anti-cíclicas y plantear políticas que explícitamente busquen solucionar problemáticas específicas de desigualdad de género. La eliminación de la discriminación salarial, así como la inclusión de políticas conciliatorias que permitan un mejor equilibrio entre las tareas reproductivas y el trabajo remunerado son sólo algunas de ellas. Según la Encuesta Nacional el Uso del Tiempo (ENUT) 2002 (la más reciente), las mujeres dedican, en promedio, cuatro veces más tiempo que los hombres al trabajo doméstico. Más y mejor acceso a guarderías de calidad, flexibilidad en los horarios, y permisos de paternidad permitirían a las mujeres equilibrar mejor estas tareas y permanecer en la formalidad ya que muchas mujeres se vuelcan al sector informal porque cuenta con la flexibilidad que les permite combinar las responsabilidades del trabajo reproductivo. Sin embargo, el trabajo informal coloca a las mujeres en una situación de vulnerabilidad ya que presupone una ausencia de protección social e inestabilidad de ingresos.

 

            Según la CEPAL (2008), “…los hogares con mujeres jefas de hogar son especialmente vulnerables, dado que en promedio cuentan con un menor número de perceptores [de ingresos]…Además, los empleos de los miembros de los hogares más pobres suelen concentrarse en el sector informal, de manera que en caso de pérdida del empleo no cuentan con mecanismos de protección que, por lo menos en algunos países y en ciertas ocupaciones, sí existen para los ocupados del sector formal.” En el contexto de México, para el año 2009, el Consejo Nacional de la Población estima que el 23.5% de los hogares en la República Mexicana estarán encabezados por una mujer.  No es una cifra menor; sin embargo ¿quién está hablando sobre las mujeres que encabezan estos hogares?

 

            Las políticas que busquen minimizar los efectos de la crisis deberán incluir un análisis de género que permita encontrar la solución para éstas desigualdades, y aminorar las consecuencias económicas negativas para este sector de la población (hoy 52% de la población total). Fenómenos como la migración, el acceso diferenciado a recursos (educación, trabajo remunerado, crédito, entre otros), y la división del trabajo reproductivo son sólo algunos que arroja la perspectiva de género y que permiten la elaboración de políticas públicas puntuales que aminoren estas desigualdades. Es importante considerar por qué las mujeres se encuentran en sectores vulnerables: ¿por qué su trabajo es menos remunerado? ¿por qué los trabajos que son considerados “femeninos” tienden a la informalidad y por lo tanto tienen menor valor?

 

            El análisis de género no se limita simplemente a elaborar políticas públicas para mujeres, sino a considerar cómo un problema las afecta de manera distinta que a los hombres. En este sentido, la crisis económica también tiene profundos efectos de género. Esta herramienta nos permite identificar a Josefina la mesera, a Juana, la madre soltera; mujeres cuyas necesidades y obstáculos son distintos a los de los hombres, y a quiénes la crisis afecta de manera desigual. La perspectiva de género es una herramienta que a través de un análisis diferenciado para mujeres y hombres permite la planeación, implementación y evaluación de políticas públicas que podrían mejorar las condiciones de vida de un sector “marginado” y “vulnerable” conformado por una mayoría, conformado por mujeres olvidadas.

 

El contenido de este artículo es responsabilidad de la autora y no necesariamente refleja la visión de Fundación Ethos o de su equipo.



Para mayor

Publicidad