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5 Alejandro Andrade

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La llave de la caja chica

Hace unos meses apareció en Gaceta Oficial un oficio en el que se informaba que Alejandro Andrade, el viceministro de Gestión Financiera, se encargaría temporalmente del despacho que ocupa Alí Rodríguez Araque. Le hizo el quite por apenas unos días, pero el mensaje está claro: Andrade es el segundo a bordo para capitanear el barco financiero del gobierno chavista.
Pero hay quienes piensan que Alejandro Andrade Cedeño, un licenciado  en Ciencias y Artes Militares en la Fuerza Armada Nacional, que conoce a Hugo Chávez desde que ambos usaban uniforme, tiene más poder que Rodríguez Araque. “En lo informal es el verdadero ministro de Finanzas”, afirman.
Lo dicen porque Andrade es también el director de la Oficina Nacional del Tesoro desde la época en que Rodrigo Cabezas y luego Rafael Isea se sentaron en la oficina más amplia del piso 18 del Ministerio de Finanzas. El militar, que ocupa otra oficina más pequeña, fue además designado como presidente del Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes). Eso no sólo quiere decir que con tres cargos tiene la ventaja de poder elegir oficina, incluida en esa cuenta el amplio despacho que corresponde a quien dirige la sede de Bandes en la avenida Universidad. Está visto que Andrade maneja mucho dinero.
Quienes le siguen los pasos al militar se han dado cuenta del tamaño de sus responsabilidades. Le corresponde manejar todos los fondos y los recursos excedentes al presupuesto de ingresos y gastos de cada año que llegan al fisco nacional; como viceministro de gestión sigue muy de cerca las operaciones de deuda que por ahora maneja Nelson Merentes, desde la presidencia del Banco Central de Venezuela; y además distribuye los recursos que se acumulan en uno de los principales bancos de desarrollo del gobierno, entre ellos el Banco de Venezuela, la más reciente adquisición del Estado.
A la sombra le ha ido mejor, lejos del escrutinio de los medios de comunicación social, porque así tiene más poder, aseguran varios economistas consultados. Eso sí, en la Gaceta Oficial se aclara que este militar debe elegir uno de los diferentes sueldos que se asignan a quienes ocupan sus tres funciones.
No es la primera vez que Andrade está en puestos claves dentro de la revolución bolivariana. Hace unos años ocupó el cargo de presidente del Instituto Autónomo Fondo Único Social (FUS). Aquí es justo hacer memoria. En 1999 el gobierno de Hugo Chávez diseñó un plan de contingencia destinado a encarar la situación de emergencia que estremecía al país en aquel momento. Sus piedras angulares fueron el Plan Bolívar 2000, el Fondo Único Social (FUS) y el sistema de microfinanzas. El destino del Plan Bolívar 2000 fue tan cuestionado que el Contralor de la República, Clodosvaldo Russián, se vio obligado a declarar que ese laberinto era impenetrable e inauditable; por lo que no pasó mucho tiempo para que nadie mencionara de nuevo a Bolívar junto al número 2000, ni dijera algo sobre el FUS.
Antes de llegar al FUS, Andrade venía de ser el subsecretario de la Asamblea Nacional Constituyente y correlator de la Carta Magna (1999), funciones nada financieras que asumió poco después de fungir como asesor en Integral de Mercados y Almacenes (Inmerca), un ente que opera en el muy concurrido mercado mayorista de Coche, sitio donde se comercializan todos los alimentos que llegan a la ciudad.  Inmerca estaba adscrito a la alcaldía de Caracas, ahora de Libertador.
¿Cuál es su cualidad más importante para poder dar varios giros en el trampolín financiero del Estado? Periodistas que conocen su trayectoria se atreven a mencionar su mérito más importante: la lealtad con Chávez. “Entiendo que fue hasta su secretario privado cuando el Presidente salió de la cárcel”, dijo uno. Durante la campaña electoral de 1998 era su mano derecha, una labor que compartía con el capitán Pedro Carreño. En realidad nunca ha dejado de serlo.