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octubre de 2008

Sin primarias no hay democracia

Lagos señaló que él no se sometería a primarias para escoger al candidato de la Concertación. Aparentemente, para Lagos, las primarias son buenas para otros, pero no para Chile.

Por Patricio Navia
Ilustración/Vicente Martí


A menos que realicemos primarias presidenciales, Chile difícilmente podrá avanzar en participación ciudadana, fortalecer la deliberación de ideas y proyectos, y ejercer mejor control de calidad de los políticos.

En la democracia representativa, los electores escogen personas a partir de la información que tienen sobre sus planes y propuestas, y tomando en cuenta los aciertos y fracasos de sus trayectorias. Cuando no hay competencia, o cuando la competencia se produce sin que los votantes tengan información sobre los candidatos y sus programas, la democracia funciona mal. El caso de Chile subraya las limitaciones de la democracia representativa. Los pocos incentivos a la competencia del sistema electoral han debilitado la legitimidad de los políticos. Para llegar al parlamento importa mucho más ganarse el apoyo del partido que convencer a los votantes.

Ante la crisis de legitimidad, muchos líderes han promovido instancias de democracia participativa. Desde la revocación de mandatos hasta iniciativas populares de ley, pasando por presupuestos participativos y plebiscitos, la democracia participativa pareciera buscar corregir las falencias de la democracia representativa.
 
Pero la democracia participativa tiene fallas de origen. Los votantes no pueden estar siempre atentos a la política. Resulta más eficiente que periódicamente escojan representantes. Además, la participación introduce desigualdad en la democracia. Algunos tienen más tiempo que otros, o más dinero. Los estudiantes pueden marchar y tirar piedras, pero los jubilados o las madres solteras no tienen tanta capacidad para presionar. Algunos escribimos columnas de opinión. La mayoría de los lectores no tiene esa posibilidad. Si bien puede ser complementaria, la democracia participativa no sustituye a la democracia representativa.

Las elecciones periódicas constituyen la base de la democracia representativa. Es esencial que las campañas electorales ofrezcan oportunidades para que la gente aprenda sobre las promesas de los candidatos, los conozca y sepa qué tanto cumplen sus promesas. Las campañas son entrevistas de trabajo donde la gente escoge cuál candidato será su representante.

Lamentablemente, nuestro sistema electoral le da más poder a los partidos que a las personas para escoger representantes. Peor aún, los partidos contribuyen a reducir la capacidad del electorado al limitar la participación ciudadana en los procesos de selección. La ausencia de primarias abiertas demuestra el desinterés de los partidos en corregir los insuficientes mecanismos de participación de nuestra democracia representativa.

Ahora que se acerca un nuevo ciclo electoral, se ha reactivado el debate sobre los candidatos. Pero no hay nada claro sobre cuáles serán los mecanismos para escogerlos. Sin reglas claras, difícilmente habrá una campaña donde los potenciales candidatos expongan sus posturas. La selección de los candidatos presidenciales se hará sin que los aspirantes hayan explicitado propuestas y proyectos. Los candidatos de las coaliciones serán escogidos sin una entrevista de trabajo de por medio y sin que hayan tenido que explicar sus planes a sus simpatizantes.

En el pasado, los chilenos pudimos escoger candidatos presidenciales en elecciones primarias. Pero si bien experimentó exitosamente con primarias semiabiertas en 1993 y con primarias abiertas en 1999, la Concertación parece haber desarrollado un temor a ellas. Alegando que producen heridas que después cuestan sanar y divisiones difíciles de enmendar, los liderazgos partidistas no ocultan sus preferencias por negociar, aislados de la voluntad popular, el nombre de los candidatos.

Miopemente, los jerarcas partidistas no entienden que la decisión final sobre quién será el candidato no la podrán tomar ellos a espaldas de la gente. Al final, las encuestas de opinión tienen mucho más peso que cualquier negociación de elites. Como ocurrió en 2005, el que vaya primero en las encuestas será el candidato. Entonces, Bachelet se consolidó como candidata presidencial a pesar de que su propio partido parecía preferir a José Miguel Insulza. Pero la popularidad de Bachelet en las encuestas fue una razón demasiado poderosa. El PS se terminó sumando a la temprana proclamación de Bachelet que hiciera el PPD. Lamentablemente, a fines de 2004 y comienzos de 2005 la popularidad de Bachelet no reflejaba un conocimiento acabado de las personas sobre las ideas de cómo gobernar que tenía la doctora socialista. Bachelet nunca tuvo que explicar sus planes para mejorar la calidad de la salud, vivienda, educación o, mejor aún, para el sistema de transporte metropolitano. Bastó con que la gente la encontrara simpática para que se catapultara como la candidata de la Concertación. Como no hubo deliberación de ideas y propuestas, en 2005 sólo importaron las personalidades.

Con motivo de la reciente convención demócrata en Denver, el ex presidente Ricardo Lagos apareció en televisión internacional alabando las bondades del sistema de primarias que utilizan los dos grandes partidos estadounidenses para escoger a sus candidatos presidenciales. Antes de las primarias, los favoritos eran la demócrata Hillary Clinton y el republicano Rudy Giuliani. Pero después de una ardua campaña con mucho debate y mucho intercambio de ideas, propuestas –y ciertamente también golpes bajos y campaña negativa– salieron victoriosos Barack Obama y John McCain. Sin primarias, se habrían impuesto los candidatos que más capacidad inicial tenían de amarrar el apoyo de la máquina partidista. Las primarias ayudaron a la gente, y no las elites partidistas, decidieran quiénes serían los candidatos estadounidenses. Si bien correctamente entendió esa fortaleza, meses antes Lagos había señalado que él no se sometería a primarias para escoger al candidato de la Concertación. Aparentemente, para Lagos, las primarias son buenas para Estados Unidos, no para Chile.

Aunque falta menos de un año para que las coaliciones inscriban a sus candidatos, todavía hay tiempo para organizar primarias que permitan a los electores conocer las propuestas de los aspirantes actualmente “disponibles”. Un intenso e incluso acalorado intercambio de ideas y propuestas permitirá a los votantes saber qué planes tiene cada candidato. En forma más informada que cuando sólo hay aspirantes que no discuten propuestas sino buscan popularidad, y con un mecanismo mucho más legítimo que las encuestas, las primarias abiertas contribuirán a fortalecer la democracia representativa, a mejorar la calidad de los candidatos presidenciales y a fomentar la adecuada rendición de cuentas que precisa el sistema político chileno.



Jorge Rojas
2008-10-14 21:24:55

Estoy totalmente de acuerdo con las ideas planteadas en el artículo, pues para que un sistema sea democrático en la práctica y los mejores puedan acceder a ser candidatos, debe utilizarse el sistema de primarias abiertas, en donde se compita y gane el mejor, pero también los medios de comunicación juegan un rol importante, pues deben ser objetivos y ser impulsores del debate de ideas. Las primarias abiertas debiesen ser la forma en que los partidos definiesen los candidatos a los distintos cargos de elección popular, pudiendo así competir por un mismo puesto el más connotado hijo de político, como el más humilde pero muy popular vecino, ojála con estudios y sentido común para mejorar la calidad de la política, y permitir en el Congreso además de la necesaria representación de los distintos sectores políticos, también, y porque no decirlo, la representación de todos los chilenos a quienes les interesa la política. Mientras más participativa e inclusiva sea la forma de escoger los candidatos, mejor y más sustentable en el tiempo, será la democracia que tendremos. Espero que el ex-presidente Lagos se desdiga si es necesario y participe en una primaria, si quiere ir por la presidencia una vez más. Tiene el potencial y el equipo, puede competir sin temores :o)

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