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Mega negocios

Una radiografía de los 10 negocios más grandes del año 2012 y un adelanto de los 10 anuncios recientes que es necesario seguir.

Por Luis Hernández Martínez

HERRAMIENTAS

Modelo, Comex, Femsa, Banorte, América Móvil, Costco, Frisco, Mexichem, Gruma y Santander protagonizaron algunas de las operaciones de compraventa o colocación de capital más importantes del año pasado. Y si bien es cierto que en algunos casos el factor sorpresa no formó parte del contexto de los deals, también es verdad que en otras operaciones las caras de extrañeza e incredulidad adornaron los rostros de propios y extraños.


Para los analistas cercanos a los movimientos corporativos, una acción empresarial bien podría haberse titulado “la muerte de una alianza estratégica anunciada”: la de Comercial Mexicana, que utilizó todo lo que obtuvo por la venta del 50% que poseía de la cadena de almacenes Costco para cubrir las pérdidas de 930 millones de dólares en las que incurrió por los fallidos contratos con derivados realizados en el año 2008 y que la tuvieron al borde de la quiebra. Comercial Mexicana recibió 792 millones por sus acciones y 181 millones por dividendos, suma total equivalente al monto de su pérdida por ese concepto.

Otra operación que no mereció el calificativo de sorpresiva fue la protagonizada por la viuda y los hijos del dueño de Banorte y Grupo Maseca luego del fallecimiento de Roberto González Barrera. Durante varias semanas, los descendientes de don Roberto, fundador de la marca Maseca, trabaron una pulsada con Fernando Chico Pardo, capitán de fondos de capital privado y presidente del grupo aeroportuario Asur, para quedarse con 23.2% de las acciones de Gruma que estaban en manos de Archer Daniels Midland (ADM). Al final, los González Moreno hicieron uso de su derecho de preferencia.

La operación dejó en claro, según los analistas, la intención de Graciela Moreno –viuda de Roberto González Barrera– y de sus hijos, Graciela –esposa de Carlos Hank Rohn, presidente de Grupo Hermes y de Grupo Financiero Interacciones–, Mayra, Roberto, Bertha y Juan, de consolidar su control sobre la empresa. Días antes de la operación, Roberto González Alcalá –hijo de otro matrimonio de González Barrera–, fue destituido de su cargo como director general de Gruma México y Latinoamérica, de las que descuelgan Gruma Centroamérica y Gruma Venezuela.

En el terreno de lo imprevisto –y a pesar de los repetidos anuncios de que podría ocurrir–, el primer sobresalto lo causó a finales de junio pasado la belga-brasileña Anheuser-Bush Inbev (ABI), al ofrecer por las acciones de Grupo Modelo, que aún no poseía (49.7%), una cantidad 30% por encima de la cotización de mercado. La cifra era demasiado atractiva para ser rechazada, y muchos ven en ella la principal razón para que los socios de Modelo hayan decidido desprenderse de una de las empresas más exitosas y rentables del país (y de un enorme prestigio mundial gracias a su cerveza Corona).

El precio, en realidad, no parece haber sido la única razón. Los principales accionistas –Antonio Fernández, María Asunción y Lucrecia Aramburuzabala, Valentín Díez Morodo, la familia Gonzáles y los Sánchez Navarro– tuvieron que sopesar factores como las diferencias con sus socios de AB Inbev –que no auguraban una buena relación a largo plazo–, el poder cada vez más grande de los gigantes globales, y el buen momento de la empresa, antes de tomar su decisión. Y él único que al parecer no estaba de acuerdo con la venta era Carlos Fernández González, director general de la compañía, sobrino de Antonio Fernández y esposo de Lucrecia Armburuzabala. Al final, se impuso la voluntad de la mayoría.

Algo parecido sucedió en el caso de Comex. “La compra de Comex [por Sherwin Williams] fue sorpresa, sobre todo porque la firma mexicana estaba en una actitud de comprador”, según Ricardo Pérez Vas, socio de la firma Pablo Rión y Asociados, especializada en seguir fusiones corporativas. Aquí jugaron de nuevo las diferencias entre los socios principales. Al igual que Modelo, Comex es una firma familiar, en poder de los miembros de la tercera generación de la familia Achar. Y como en todas las empresas familiares que se han ido multiplicando con el tiempo, los intereses de los socios tienden a diferenciarse. Y, nuevamente, las diferencias internas terminaron con la venta de la compañía.

Para Mauricio Costemalle, socio de asesoría financiera en la consultora Deloitte México, la operación de Comex no era esperada: “Aunque, con la información adecuada, podríamos revisar mejor cómo quedó su perfil financiero luego de sus compras en Estados Unidos y de ahí obtener una hipótesis de si su perfil era de comprador o cambió a vendedor por dichas adquisiciones. Pero no estoy autorizado para comentar detalles de empresa alguna”.

Menos prosaicas que las anteriores fueron las razones para la venta de la Afore Bancomer (de BBVA Bancomer), y la colocación de acciones de Grupo Financiero Santander. Aunque las dos instituciones de origen ibérico lo negaron en su momento, el deterioro de la economía española y los cambios en materia de regulación al interior de la Unión Europea las llevaron a repensar su modelo de negocio y fortalecer su capital. Grupo Financiero Santander dio el campanazo en septiembre al colocar entre el público 25% de su capital por una suma del orden de los 3,580 millones dólares. En diciembre, Bancomer anunció la venta de su Afore por 1,600 millones de dólares.

En los otros grandes negocios del año pasado –y en los que se han anunciado en el último mes– intervinieron tres de los principales jugadores en la economía mexicana de hoy: Femsa, Mexiquem y las empresas de Carlos Slim.

Femsa, que a comienzos del año pasado adquirió la firma Santa Clara, entrando a competir en el mercado de lácteos, anunció luego la expansión de su sistema de distribución de Coca-Cola, con la adquisición de Coca-Cola Filipinas por 688 millones de dólares. Y en enero llegó a un acuerdo para comprar al embotellador Grupo Yoli, por una cifra cercana a los 700 millones de dólares. “Desde luego –según Pérez Vas– Femsa seguirá con la cartera abierta en busca de oportunidades”. La venta de Femsa Cerveza le dio alas para muchas más operaciones de este tipo.

Mexichem, de Antonio del Valle, es otra empresa que no desperdicia oportunidad para ampliar sus horizontes. En mayo del año pasado, cerró el tramo principal de su oferta por el fabricante holandés de tubería plástica Wabin, por 693 millones de dólares (más una deuda de 423 millones de dólares). En enero anunció, además, un joint venture con Petróleos Mexicanos el en área de la petroquímica, con una inversión cercana a los 556 millones de dólares.

Finalmente, dos de las compañías de Carlos Slim estuvieron involucradas en 10 de los negocios más grandes de 2012: América Móvil, que invirtió 4,450 millones de dólares en las telefónicas europeas KPN de Holanda y Telekom de Austria. Aunque la empresa dice que se trata de una inversión de largo plazo, más de un analista ha resaltado el hecho de que las acciones de las telefónica han caído cerca de 40% desde el momento de su compra. La otra fue Frisco, que adquirió varios activos de la canadiense AuRico Gold. Los analistas han visto también con algo de reserva esa inversión.

Estos no fueron, por supuesto, los únicos negocios ni los únicos grandes realizados el año pasado. A comienzos de año, Grupo Elektra compró Advance America por 780 millones de dólares. En julio Aeroméxico confirmó la intención de comprar hasta 100 aviones Boeing, por más de 11,000 millones de dólares. En noviembre, Interjet dijo que pensaba adquirir hasta 40 aviones Airbus, por 3,200 millones de dólares. Los deals recogidos en este informe son apenas una muestra –destacada, sin duda– de los miles de negocios realizados el año pasado (ver tablas al comienzo del artículo).

Comprar y vender: un arte

Entre los especialistas que viven y sueñan en el mundo de las fusiones y adquisiciones corporativas existe una regla no escrita: 66% de las transacciones de compraventa de empresas son un fracaso rotundo. Lo son porque en la mayoría de los casos, la compañía adquirente disminuye –en lugar de aumentar– su riqueza; destruye valor en lugar de crearlo.

Por ello, si dicho porcentaje aplicara para las operaciones realizadas bajo ese esquema en México durante 2012, entonces 116 de las 176 operaciones –publicitadas por los propios protagonistas– incurrieron de origen en errores fatales de planeación, organización, dirección, ejecución o control. En otras palabras, su suerte está echada: naufragarán más temprano que tarde.

“Pero, en general, el año pasado estuvo bien. Sobre todo hacia finales del último bimestre. Aunque, eso sí, el número de transacciones resultó menor a las 226 concretadas en 2011. Y es que el año pasado, al menos en la aritmética pública, se materializaron 176 operaciones de esa naturaleza; una cifra que bajó poco más de 20% debido a que, tanto en México como en Estados Unidos, el año 2012 fue electoral”, explica Pérez Vas, de Pablo Rión y Asociados.

El especialista –en parte responsable de la adquisición que Thomson Reuters hiciera de Dofiscal, en julio pasado– dice que, para los próximos tres años, México será un país que tendrá un crecimiento atractivo respecto de los avances de naciones desarrolladas y en vías de desarrollo.

Para Pérez Vas, en el futuro cercano, las cifras macroeconómicas nacionales serán muy atractivas, habrá jugadores extranjeros comprando empresas mexicanas y, por supuesto, también aparecerán en la escena empresarios mexicanos adquiriendo compañías locales:  “Según la información pública, 78 transacciones de ese tipo ocurrieron durante 2012”, precisa el entrevistado.

A decir de los especialistas consultados por PODER, el año pasado marcó el inicio de “algo” mucho más dinámico para los próximos cuatro o cinco años. Y es que, aseguran, México está de moda. Pero no pasajera porque el país tiene –considerando el entorno mundial– una economía macro sólida que cuenta, además, con empresas medianas que tienen participaciones relevantes de mercado, gobiernos corporativos en funciones (ya son compañías institucionales) y, en cada vez más casos, con segundas generaciones formadas en el extranjero ocupando la alta dirección.

“Esas características resultan muy atractivas para los inversionistas. Y si 2012 fue muy dinámico, estamos seguros que este año se romperá el número de transacciones realizadas o el importe de los 33 billones de dólares alcanzados al cierre de diciembre pasado”, expresa Saúl Villa, socio a cargo de la práctica de fusiones y adquisiciones para México de KPMG.

Villa opina que 2013 será un año de consolidación para el mercado de ese tipo de operaciones. ¿Los protagonistas? Bancos, aseguradoras, arrendadoras, mineras, empresas de consumo, manufactureras. “Y si se aprueba la reforma energética, sin duda energía será uno de los sectores más activos. Sobre todo en las compañías que participan en la energía renovable y en las empresas que forman parte de la proveeduría a Pemex”, dice. La educación, como elemento clave de la actual era del conocimiento, también será un sector con movimientos interesantes. Hoy, los grandes jugadores estratégicos –los mismos que hace algunos años compraron universidades en nuestro país– buscan el mercado K12 (preparatorias y secundarias) como semillero para sus instituciones de formación superior.

También en la industria del software habrá noticias importantes; “muy en especial en las empresas que sobrevivieron a la burbuja de las compañías punto com y que ya facturan. Que tienen ingresos, incluso utilidades. De parte de las empresas que generan contenidos también tendremos noticias. Ahí están como ejemplos los casos de América Móvil con Grupo Pachuca y el de Televisa incursionando en Iusacell, un movimiento estratégico en el sector de las telecomunicaciones”, expresa Alexander von Griesheim Reimers, socio de Pablo Rión y Asociados.

Y más allá de las transacciones multimillonarias publicitadas en diferentes medios de comunicación, los fondos de capital privado, tanto mexicanos como extranjeros –de diferentes tamaños–, miran a México como una gran oportunidad de negocio en el mercado de las Pymes. Buscan, de hecho, un perfil de empresa mexicana con administración sólida, recursos excedentes y mentalidad abierta para apalancar operaciones.

Ello cuenta, hoy, con un incentivo más: la elevada volatilidad planetaria y el alto riesgo de la eurozona, que no sólo provoca la llegada de capitales a México, sino también ofrece un atractivo importante para empresarios mexicanos que perciben una gran oportunidad de inversión en aquella parte del mundo. “Y es que las crisis traen aparejadas oportunidades que muchos buscarán aprovechar. Nuestros cálculos nos dicen que ocurrieron poco más de 140 operaciones relevantes en el rubro de fusiones y adquisiciones. Sin duda crecerá ese número en 2013. De hecho, en el sector de bienes raíces surgirán operaciones muy importantes”, anticipa Saúl Villa de KPMG.

 

Nota: Para ver las características de cada uno de los grandes negocios del año 2012, haga click en la galería de imágenes.

 


LOS MEJORES Y LOS PEORES
Son pocos los criterios técnicos que permitan comparar negocios tan disímiles como los incluidos en este informe. Pero entre varios expertos consultados por PODER (sin ninguna relación con algunos de los negocios) existe cierto consenso en que el mejor de los deals realizados el año pasado es el de Modelo. No sólo por su monto (que superó con creces, por ejemplo, la venta de Banamex a Citigroup, o la venta de Femsa Cerveza a la holandesa Heineken), sino por el volumen de la prima (del orden de 30%) pagada por Hanheuser Busch-Inbev por las acciones de Modelo. Sin dejar de lado, por supuesto, la colocación de acciones de Santander, que para muchos fue un gran éxito.
Pero si es difícil catalogar al mejor de los negocios, más difícil es aún hablar del peor. Entre los analistas existen serias dudas en torno a negocios como la inversión de América Móvil en KPN y Telekom Austria, debido al comportamiento que han tenido los precios de sus acciones después de la compra (la inversión ha perdido cerca de un 40% de su valor). América Móvil argumenta que para ellos se trata de una apuesta de largo plazo. En el medio hay algunos negocios que despiertan algunas suspicacias. Comercial Mexicana tuvo que vender para pagar sus deudas, pero hay consenso en que el precio no fue malo. Fitch teme por los retos operativos y de ejecución que debe enfrentar Frisco por la compra de los activos de AuRico Gold en México y le bajó su calificación.

 


 

“Hay gran interés en México”

Marcos Martínez Gavica, presidente ejecutivo de Grupo Financiero Santander, explica los beneficios de la exitosa colocación de acciones que hizo el banco en 2012.

¿Qué tan exitosa fue para ustedes la IPO y qué tanto se alejó de los cálculos iniciales?
La colocación accionaria de Santander México fue, sin duda alguna, un éxito. Hay que contextualizar, primero, que la colocación responde a la estrategia del grupo para tener presencia en los mercados locales donde opera, como es el caso de México. Esta colocación subraya nuestro compromiso y arraigo en el país. Se colocó 24.9% del capital social. Un total de aproximadamente 1.7 millones de acciones de la Serie B se vendieron a 31.25 pesos por acción o 12.18 dólares por ADR, lo que representó la mayor oferta de acciones en México hasta la fecha, la segunda más grande en Estados Unidos y la tercera más importante en el mundo en 2012.
Consideramos que fue muy exitosa porque refleja la confianza en nuestra institución, sus resultados y modelo de negocio; fue tal la recepción en los mercados que recibimos una sobredemanda de cinco veces lo colocado y desde entonces el precio de la acción ha mostrado un crecimiento de alrededor de 35%, reflejo también de la solidez de nuestro negocio y sus expectativas. Pero también fue muy exitosa porque nos permitió mostrar a los más importantes inversionistas del mundo la solidez de la economía mexicana, lo que no sólo fortaleció nuestra oferta, sino que ayudó a que inversionistas ponderen el gran momento de la economía de nuestro país.
Estamos orgullosos de haber aportado nuestro grano de arena para dar a conocer todo el potencial de México con un road show de cinco semanas en reuniones con los inversionistas de mayor capacidad a nivel global. El éxito también lo podemos medir en que apenas en noviembre pasado Banco Santander México colocó un bono en los mercados globales de capital por un monto de 1,000 millones de dólares a un plazo de 10 años y con un diferencial de 260 puntos base sobre los US Treasuries a un plazo similar; se trató de la emisión de deuda senior con el plazo más largo y el costo más bajo para un banco mexicano.

¿Cuáles fueron los criterios utilizados para llegar al precio final de la operación?
El criterio fue de equilibrio entre el interés del banco de obtener una valuación adecuada del tamaño de nuestro negocio, cuidar también que nuestros inversionistas tuvieran un acción con un margen para crecer y también garantizar la calidad del libro de accionistas, con una visión de largo plazo. La decisión del precio sin duda resultó ejemplar porque permitió conciliar dichos objetivos. La definición del precio también es un reflejo del éxito de la operación, ya que, hasta enero de 2013 la acción refleja una apreciación de alrededor de 35%.

Si bien algunos pensaron que la IPO se debió a requerimientos de capital de la matriz española, otros la vieron como una señal positiva del banco y su compromiso de permanencia en México. ¿Ambas lecturas son válidas?
Como se ha señalado, Banco Santander es un banco sólido y diversificado, por lo tanto la colocación responde a una estrategia del grupo de tener presencia en los mercados donde opera, lo que ya ha sucedido en otras latitudes como Brasil, por ejemplo, y que ha estado vigente desde hace muchos años. El grupo tiene índices de capitalización muy sólidos. Baste decir que alcanzó al tercer trimestre de 2012 un Core Capital del 10.4% y resultó una de las instituciones mejor posicionadas en los stress test de la autoridad europea. En el caso de México el índice de capitalización es del 14.45% al tercer trimestre de 2012 y se cuenta con los recursos para impulsar nuestro crecimiento orgánico.
De hecho, en los próximos tres años expandiremos nuestra red de sucursales en cerca de un 20%, incorporando 200 nuevas ubicaciones, con una inversión total de 1,563 millones de pesos, que se realiza con recursos propios. Esta colocación sin duda fue una señal positiva en el país porque además de subrayar nuestro compromiso de largo plazo, abrió un nuevo camino en las operaciones bursátiles con una activa participación de inversionistas mexicanos y sentó un precedente positivo.

¿Suponen que el éxito de esta operación será un precedente para otras instituciones de matriz extranjera en el país?
Se trata de una operación que demuestra que existe interés en México, que una buena oferta accionaria abre el apetito del público inversionista y que las perspectivas del país son positivas y el mercado las reconoce. Toca a cada institución ponderar si es su interés hacer una colocación o no, pero el precedente de una colocación exitosa sin duda lo hemos dejado establecido.

 

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