/::
               
      

“Todos necesitamos seguir a alguien”

Parecía destinado a convertirse en el mejor actor de papeles secundarios hasta que Truman Capote llegó a su vida y lo cambió todo. Ahora Phillip Seymour Hoffman es The Master.

Por Alejandra Musi

HERRAMIENTAS

 Su nueva película es polémica. Él lo sabe y se siente incómodo tocando el tema a diferencia de su director, Paul Thomas Anderson. Se trata de The Master, la cinta con la que Anderson explora la creación de la Cienciología, el movimiento espiritual creado por Ron Hubbard que tantos adeptos tiene actualmente en Hollywood, con Tom Cruise uno de sus principales estandartes.

Hoffman llega a la habitación del Hotel Excélsior en Venecia, se sienta, se cruza de brazos y pone una mirada seria ante la primera pregunta, inevitable, sobre cuánta investigación tuvo que hacer acerca de la Cienciología para encarnar al personaje inspirado en su creador: “No mucha. Paul usó elementos del nacimiento de la Cienciología y de Ron Hubbard para llenar huecos en la historia y el personaje, pero yo no tuve que hacer nada porque no estaba interpretándolo a él sino a un personaje ficticio llamado Lancaster Dodd. Así que intenté pensar en muchas otras cosas para aplicarlas a mí mismo”, dice con cierta molestia. “No estaba interesado en interpretar a Hubbard porque finalmente ésta no es su historia y no quería confundirme”, comenta mientras se acomoda la gorra en la cabeza.

Lo que Seymour no puede negar es que si algo atrae de la cinta es la fuerza con la que muestra la necesidad del ser humano por intentar encontrarle un significado a la vida y resolver conflictos pasados. “Creo que eso es una constante. Las personas estamos buscando alivio todo el tiempo, para los traumas, el dolor, el sufrimiento. Los seres humanos somos susceptibles a todo ello, es así, es algo muy humano”, dice el actor que tiene una relación muy especial con Paul Thomas Anderson. Y cómo no, pues fue el mismo Anderson quien con su rompedora Boogie Nights lo sacó del anonimato y lo puso bajo los reflectores de Hollywood. “Somos amigos. Es una amistad recíproca. Cuando trabajamos juntos el status cambia un poco porque él está dirigiendo, pero lo cierto es que es más el tiempo que pasamos juntos sólo él y yo que el que estamos en el set”, cuenta Hoffman quien además de protagonizar a Dodd vivió muy de cerca el desarrollo del guión. “Leí muchísimos borradores, muchísimos. Y Paul y yo hablamos mucho acerca de ellos, pero él fue quien los escribió, yo no hice nada”, aclara.

 Aunque el actor neoyorquino parece una persona imperturbable, también confiesa haber seguido con gran entusiasmo a algunas personas en su vida. “Creo que es algo que nos pasa a todos, es imposible vivir tu vida sin haber tenido a alguien que te haya afectado profundamente. Estoy seguro que sabes de lo que estoy hablando y que ahora mismo estás pensando en alguien que conoces y que provocó algo en ti. La relación entre Freddie Quell [Joaquín Phoenix] y Lancaster Dodd es muy común, aunque no los personajes”, dice con mirada inquisitiva.

Para él, no hay personajes complicados, sino con los que pasas poco tiempo para poder impregnarte de ellos y entenderlos con facilidad. En este caso, pese a la intensidad que requería, ponerse en la piel del “maestro” Lancaster Dodd fue algo muy divertido, pues cuando llegó el tiempo de estar en el set ya lo “conocía” bastante bien y surgió con naturalidad. “Siempre es mejor cuando has estado con un personaje durante un tiempo. Hace que la filmación sea un poco más fácil. Y con Lancaster estuve un montón porque Paul y yo estuvimos hablando de él durante tres o cuatro años. Cuando llegamos a filmar, él ya se había instalado en mi cabeza”, recuerda el ganador de un Oscar y nueve nominaciones, quien dice que en ocasiones también se ha convertido en el mentor de otros actores sin quererlo. “Sí me ha pasado que de pronto me he visto en esa relación, pero no es algo que me guste mucho. No necesito tener a alguien que me siga intensamente”.

Sin embargo, algo en lo que Phillip sí cree y no duda en defender es en el poder  de la terapia. “Creo que la terapia es algo muy bueno y útil. Creo que todo el mundo lo sabe y es por eso que la gente acude a los consultorios de los psicólogos cada vez más. Como actor es algo que no sólo te ayuda a conocerte muy bien, sino que también lo haces por ti mismo, por tu vida, ¿nunca has estado en terapia? Cuando acudes a ella es porque quieres explorar cosas de ti mismo y llegar al fondo de las situaciones. Se trata de ti, de tu vida, ¡de tu calidad de vida!”, comenta con una media sonrisa. Seymour Hoffman acaba de firmar contrato para participar en la secuela de otra película que ha batido récords de taquilla y que plantea una cuestión social muy interesante: The Hunger Games. Según él, los libros de Suzanne Collins en los que se basan estos filmes son impresionantes y es por ello que se interesó por entrar en la saga. “No sé si los has leído pero son alucinantes. Increíbles. Ella literalmente está escribiendo estos libros para adolescentes, [libros] que hablan del fascismo, más tarde del derrocamiento del fascismo y finalmente de cómo es que lo que elimina al gobierno fascista es igual de malo. Es realmente brillante. Y el cómo están escritos para adolescentes es fascinante. Los estoy leyendo todos y no dejan de sorprenderme –explica el actor que asegura que no está listo para convertirse en un ídolo adolescente–, y tampoco creo que eso vaya a suceder, la verdad”. 

Otro de los filmes en los que veremos pronto a Hoffman es el llamado A Late Quartet, una película dirigida por Yaron Zilberman, que explora la compleja relación de los músicos de un famoso cuarteto de cuerdas neoyorquino. El ego, los celos, la vida y la muerte hacen de ésta otra película intensa, como las que le gustan al actor que en esta ocasión comparte créditos con un colega al que siempre ha dicho admirar: Christopher Walken. “Desde que trabajé con él en una obra de teatro hace un año, me di cuenta de lo maravilloso que es no sólo dentro, sino también  por fuera del escenario. Es alguien que te mueve todas las cuerdas y te empuja a hacer algo mejor. Una persona extraordinaria. Poder trabajar con personas como Christopher es algo especial. He sido muy afortunado porque a lo largo de mi carrera he trabajado con muchos actores icónicos, lo cual es un privilegio”, enfatiza el histrión que también sabe lo que es estar detrás de cámaras, pues ya cuenta con su ópera prima, Jack Goes Boating. Un filme romántico y entrañable que también protagonizó. Y, aunque asegura que disfrutó enormemente de esa experiencia, está convencido de que lo suyo es la actuación, “es algo que llevas contigo y que no puedo explicar”.

Considerado uno de los actores más poderosos de la actualidad, Seymour confiesa no entrar nunca en el juego de la vanidad ni de la envidia, mucho menos de la competencia. “Nunca he sido ese tipo de persona. Entiendo el sentimiento de la envidia o de querer poseer lo que otra persona tiene, tener ciertos deseos o incluso sentirte intimidado por alguien. Comprendo todas esas cosas. Pero creo que no es bueno llevarlas al punto en el que te sientes celoso porque no te deja nada. Sólo te hace daño. Simplemente nunca me dejo llevar hasta ahí”, finaliza dándole un primer sorbo a su café. El único. 

COMENTE ESTE ARTICULO

Nombre
Email
Comentario
   
Sea el primero en Comentar este Artículo!