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Qué hacer: Carlos Delgado 1970 - 1980

Delgado fue el ideólogo del gobierno de Velasco. Fue también uno de los autores intelectuales de la reforma agraria. En otras palabras fue el gobernante no militar más importante de la primera fase del gobierno militar.

Por Ricardo Uceda
Foto: Difusión

HERRAMIENTAS

La presencia destacada de Carlos Delgado Olivera en el gobierno de Juan Velasco Alvarado, dirigente del golpe militar que sacó del poder a Fernando Belaunde en octubre de 1968, lo ubica como uno de los intelectuales con mayor incidencia política en los setenta. La dictadura militar duró doce años. De ellos, Delgado influyó en siete: desde su incorporación al gobierno, en los inicios del régimen, hasta que Velasco fue depuesto por Francisco Morales Bermúdez en 1976, dando lugar a lo que se llamó la Segunda Fase de la Revolución Peruana. Delgado fue quizá el gobernante no militar más importante de la Primera Fase, aunque Velasco tuvo otros dos asesores civiles también muy influyentes: el jurista Alberto Ruiz Eldredge, proveniente del movimiento socialprogresista y Héctor Cornejo Chávez, figura principal de la Democracia Cristiana. El primer jefe de los asesores militares de Velasco, el general Aníbal Meza Cuadra, ubicaba a Delgado en tercer término después de Cornejo y Ruiz Eldredge, de acuerdo con lo que le dijo para un libro, La Revolución por Decreto a Dirk Kruijt en 1986. Delgado escribió la mayoría de discursos de Velasco entre 1969 y 1975. ¿Cuánto de lo que se hizo vino de su cosecha y cuánto de los militares? No es fácil decirlo porque mucha gente intervino en las reformas. Pero Delgado fue el principal confeccionista del ropaje ideológico de aquellas medidas.

Estudió Sociología en San Diego State University e hizo una maestría de la especialidad en Cornell University luego de que rompiera con el APRA, donde había sido dirigente de juventudes y secretario personal de Víctor Raúl Haya de la Torre. Era, pues, académico y político. Entró al gobierno como uno de los exapristas que resintió el pacto de Haya de la Torre con su antiguo perseguidor, Manuel Odría, dando inicio a una alianza que sostuvo el poder oligárquico vigente. Por eso la orientación del gobierno de Velasco le cayó bien desde el comienzo. A los pocos días del golpe estuvo convocado, junto con otros civiles, para intercambiar ideas con los asesores militares de Velasco, donde destacaban los coroneles Leonidas Rodríguez y Jorge Fernández Maldonado. En esa ocasión, Delgado, quien era frontal e incisivo, no le cayó bien a todos, y por eso, cuando más tarde se habló de incorporarlo, hubo opiniones contrarias. Pero estaba bien recomendado desde el Instituto Nacional de Planificación (INP), adonde lo llevó Enrique Estremadoyro. Desde los comienzos, el INP fue la mano derecha del Comité de Asesoramiento de la Presidencia de la República (COAP) que dirigía Meza Cuadra.

La primera discusión en el gabinete militar fue la nacionalización de los yacimientos que operaba la International Petroleum Company en Talara. La oposición de un sector de generales suscitó una revuelta entre los coroneles del COAP. El BCR, dirigido por Carlos Rodríguez Pastor —Pedro Pablo Kuczynski era gerente general—, había alertado sobre el riesgo de que Estados Unidos aplicara la Enmienda Hickenlooper, cortando la ayuda económica al Perú. El INP, en cambio, opinó que no pasaría nada, lo que le gustó más a Velasco. Dirigía el INP un general, y en el equipo había tecnócratas como Otoniel Velasco y Enrique Estremadoyro, quienes rápidamente forjaron relación estrecha con la cúpula militar. En noviembre, el COAP necesitó preparar un discurso del premier Ernesto Montagne sobre los lineamientos económicos del régimen, y buscó apoyo del INP. Velasco y Enrique Estremadoyro lo trabajaron en Palacio y los militares quedaron felices. Después se trató de prepararle un discurso a Juan Velasco. El INP envió a Carlos Delgado, quien se había incorporado a sus filas en febrero de 1969. Desde entonces se convirtió en el hombre que explicaba la autodenominada revolución.

 

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