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Proyectos Monclova

Después de ganarse un lugar en las principales ferias de arte del mundo, la galería abre una sede espectacular en el DF.

Por Adriana Herrera

nuevo espacio. La galería inaugurada, en la colonia Roma de la ciudad de México, muestra una colección de obras de artistas emergentes mexicanos y extranjeros.

HERRAMIENTAS

 Proyectos Monclova, una de las galerías de arte contemporáneo de México más reconocidas internacionalmente por su nivel de experimentación, funcionó seis años en espacios relativamente modestos. Algo que no impidió que con tres años de fundada (inicialmente por José García Torres y Alejandro Romero) fuera admitida en Art Basel Miami Beach en 2008. A partir de entonces afianzó su presencia en esta feria, y este año participó en la 43 Art Basel de Suiza, mientras se hacía presente en otras ferias de Latinoamérica y Europa con una representación de artistas emergentes mexicanos y extranjeros. Ahora, acaba de inaugurar una sede espectacular en Colima 55 en la colonia Roma.

Su actual director, José García Torres, nació en Monclova, Coahuila, en 1980, pero se formó en Monterrey, como su hermano –hoy representado por la galería– Mario García Torres, uno de los nombres clave en el arte conceptual de esta generación de artistas que ha proyectado el norte de México fuera de las fronteras del país. Tanto Mario como el colectivo Tercerunquinto, que igualmente representa Proyectos Monclova, comenzaron a figurar como artistas de culto para un grupo internacional de coleccionistas dispuesto a seguir sus prácticas que no cesan de extender las fronteras de lo esperado.

José García Torres hizo un posgrado en Comunicación y Diseño en Central Saint Martins College of Art and Design de Londres, y ha sido editor de revistas de cultura contemporánea, y director de arte del Instituto Gráfico de la Ciudad de México. Su impredecible dinamismo se reconfirma con la elección de inaugurar la nueva sede con la obra artística del arquitecto y diseñador Eduardo Terrazas, creador del logo de los Juegos Olímpicos del 68. Terrazas es un artista emergente, no por la generación a la cual pertenece –nació en 1936–, sino porque sus entrecruzamientos entre diferentes disciplinas en torno a las “posibilidades de una estructura” –título del libro que reúne sus obras y de la propia exhibición– han sido una práctica mantenida de modo casi silencioso, con pocas exhibiciones. Lo que no impide que los ensayos de su libro hayan sido escritos por Tomás Maldonado, gran pionero del arte concreto argentino y por uno de los escritores más mordaces y menos acomodados en el poder de México: Guillermo Fadanelli. Al tiempo, Michel Blancsubé incluyó a Terrazas en la fantástica exhibición que curó en la Colección Jumex: Poule!

En todo caso, uno se pregunta por qué una galería tan innovadora y experimental apuesta por una inversión considerable para una enorme ampliación del espacio expositivo en un tiempo en que cobra auge el modelo de muestras pop que pueden durar horas, y las sedes pueden ser tan móviles como los proyectos. Teófilo Cohen, uno de los coleccionistas que, junto con el empresario y amante del arte
David Trabulsi, se asoció con José García para este nuevo empréstito de Proyectos Monclova explicó a PODER las razones de esta apuesta.

“Habiendo alcanzado un notable reconocimiento a nivel internacional, era necesario redimensionar el espacio de la galería que había cambiado su sede a tres locaciones muy pequeñas que no correspondían ni a las necesidades de expansión de los artistas ni a las necesidades actuales de los coleccionistas”. Por un lado, considera que éstos “se sienten más seguros cuando ven una infraestructura más consolidada”, y por otro, asegura que un lugar limitado no permite desarrollar proyectos que requieren de un gran amplitud. “Se trata también de proveer al artista todos los medios y posibilidades para que desarrolle hasta el fin sus proyectos”. La nueva galería cuenta con una enorme sala diseñada sólo para video, y la paralela decisión de acrecentar sus publicaciones.

El 2012 ha supuesto un particular crecimiento en la proyección de esta galería que se mueve con singulares dosis de imaginación para recordarnos la diferencia entre tiempo ordinario y tiempo creativo. Durante la pasada Zona Maco, la galería ofreció, como una de las obras de este segundo tiempo, una bebida imaginada por Mario García Torres. Tragedy, el proyecto de Nina Beier, a quien presentaron en la sección curada Art Unlimited de Art Basel 43, consistía en invitar a dueños de perros a que los trajeran para que éstos se fotografiaran jugando “al muerto” en un tapete persa, como la puesta en escena de un singular  memento mori que, pese a su carácter de casi juego cómico, recuerda la muerte a una cultura que insiste en ignorarla. Entre febrero y marzo realizaron una exhibición de Alexsandra Domanovic & Sharon Hayes. En el performance  I March In The Parade of Liberty But As Long As I Love You I’m Not Free, Hayes habló a un amante anónimo ausente a través de un altavoz entremezclando fragmentos del discurso amoroso con menciones a la guerra en Irak para mostrar las intersecciones entre lo privado y lo público.

Durante el verano, mientras mostraba en México gente, algo, gente Tania Pérez Córdova, Proyectos Monclova se asoció con la galería berlinense Tanya Leighton Gallery, para llevar la exhibición Asiático, que fue considerada por Kaleidiscope, una revista de arte contemporáneo y cultura fundada en Milán, entre los 10 mejores proyectos de la estación en Europa, “no sólo por la calidad de los artistas presentados”, sino porque usaron la inauguración como un evento perfecto para un performance: los artistas asumieron el papel de empleados operativos. Simon Fujiwara sirvió, al modo de una cadena de comida rápida, tacos japoneses-mexicanos; Calla Henkel, Lindsay Lawson y Max Pitegoff prepararon margaritas en un ambiente que, como escribió Alex Freedman, acababa recordando la atmósfera de intercambios de larga distancia y su relación con la microeconomía. Preservar lo fugaz o lo banal –rememorar una servilleta desechable reproduciéndola en un tapete de lana, como hace Christian Jankowski– es un modo de buscar a través de gestos lúdicos espacios de salida a  un tiempo económico mundial cada vez más asfixiante.

Casi paralelamente, el New Museum de Nueva York, presentó History of the World, de Eduardo Sarabia, el libro de este artista representado por Proyectos Monclova, que fue publicado por la editorial de Damien Hirst, Other Criteria. En septiembre, en MoMA PS1 en Nueva York, se realizó la premier del video del mexicano Edgardo Aragón Family Effects con juegos infantiles que perturban por una dosis de violencia que evoca la atmósfera de su adolescencia en Oaxaca. Al tiempo, Monclova prepara una nueva muestra del colombiano François Bucher.

Hace un par de años, inundaron con uno de sus libros los hoteles de Miami Beach, al modo de esas biblias que se encuentran en las mesas de noche y que los huéspedes pueden llevarse si están interesados en su contenido. Ahora, traerán uno de sus más exitosos proyectos a la galería donde también están representados artistas como Marie Lund con sus juegos de obras ocultas que hacen de la lúdica una obra abierta, como la propia visión de Proyectos Monclova.

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