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Dos mundos, muchas posibilidades

Ya se siente el aire árabe en Lima y esto ha generado curiosidad y hasta cierta preocupación. Más allá de los dos días feriados que se vienen (1 y 2 de octubre), la III Cumbre ASPA (América del Sur/Países Árabes) pondrá en escena el encuentro entre la Liga Árabe y Unasur, dos bloques regionales que comienzan a ganar protagonismo en el mundo contemporáneo. Hay intereses comerciales compartidos, posibilidades de inversión y procesos políticos que evaluar. Este reportaje escrito , en febrero del 2011 (cuando la cumbre fue suspendida debido a las revueltas árabes), da cuenta de esas dimensiones. Y ha sido reciclado a la luz y el calor de los cambios generados a lo largo de un año, que permiten hoy ver, por fin, un encuentro de cultura, política e incluso el avistar una historia compartida.

Por Ramiro Escobar la Cruz
Ilustración: Liz Ramos Prado

HERRAMIENTAS

“Es un mundo que no conocemos o que conocemos poco”, comentó un funcionario de MINCETUR (Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Turismo), cuando le expresé mi deseo de hacer un reportaje sobre la próxima Cumbre Árabe-Sudamericana a realizarse en Lima, a partir del 1ro. de octubre. Como ocurre en Occidente desde el siglo XVIII, el mundo árabe suena entre nosotros algo lejano o exótico, poblado de túnicas y rodeado de un halo de misterio oriental. Para algunos despistados, incluso es peligroso.

Curioso que eso ocurra mientras la Lima antigua está aún poblada de balcones de origen morisco1 y mientras el castellano alberga más 4,000 palabras provenientes del árabe, como alférez, aceituna, almacén, almohada, arroz, alcoba, alfalfa, azotea…También si se tiene en cuenta que nuestro suculento chupe de camarones sería un pariente lejano del tharid –un caldo hecho con carne hervida, leche y verduras– y que nuestra última medalla olímpica la ganó un descendiente de árabes en Barcelona 92: el tirador Juan Ghia

 

MÁS ALLÁ DE LO EXÓTICO


Occidente inventó a ‘Oriente’, como señaló en su obra ‘Orientalismo’ el intelectual palestino Edward Said. Pero lo real es que el inevitable proceso de globalización sugiere abrirse, insertarse, estrechar relaciones. Con todo el mundo. Eso es lo que pareció percibir el ahora ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, cuando en el 2003, durante una reunión de ministros de la Liga Árabe, en El Cairo, puso sobre la mesa una más de sus propuestas geopolíticas: realizar las cumbres ASPA (América del Sur-Países Árabes).

Posteriormente, viajó por Siria, Líbano, Egipto, Libia, los EUA (Emiratos Árabes Unidos), promovió reuniones diversas y, por fin, el 10 y 11 de mayo del 2005 convocó el I Foro ASPA en Brasilia. El propósito fue fomentar la cooperación científica, técnica y cultural entre ambas regiones, así como incrementar las inversiones y el intercambio comercial. La segunda Cumbre se realizó en Doha, la capital de Qatar, en marzo del 2009, donde el plato de fondo, y difícil, del menú fue la crisis financiera internacional.

La de Lima es la III reunión y va en esa ruta. “Nuestro país pretende insertarse en el proceso de globalización y por eso procuramos afianzar nuestras relaciones con esta y otras parte del mundo”, dice el embajador José Beraún, antes director general de África y Medio Oriente de la Cancillería y hoy vicecanciller. La idea del entonces mandatario brasileño, entroncó bien con la dinámica de la política exterior peruana desde hace más de un decenio, centrada en abrir mercados y posicionarse cada vez más en el mundo.

Se ha ido a los hechos además: nuestro país ya tiene embajadas en Qatar, Kuwait y Arabia Saudita, además de un consulado en Dubai, el principal emirato de los Emiratos Árabes Unidos (EAU. Pero es Brasil el país que más ha hecho realidad este acercamiento. En el 2005, exportaba a los países árabes 4,280.98 millones de dólares; en el 2010, la cifra había subido a 10, 069.51 millones. El intercambio comercial, según dijo Celso Amorim, ex canciller brasileño, en la cumbre de Doha el 2009, pasó de 8,000 millones a 20,000 millones de dólares.

Brasil también es el único país sudamericano que figura entre los principales proveedores de la Liga Árabe, aunque no en un puesto estelar. Los más grandes vendedores a ese colectivo de países –donde los del Golfo tienen un presupuesto rollizo– son China (11%) y Estados Unidos (9%). También Francia, Alemania e Italia. El otro país sudamericano que comercia de manera importante a dicha región es Argentina. En el 2009 le exportó productos por 3,070 millones de dólares. En 1987 esa suma era de apenas 97 millones.

¿Qué va de la tropical Sudamérica a las áridas zonas del Magreb y el Mashrek? Por ejemplo, alimentos. Debido a sus ecosistemas desérticos, los árabes demandan frutas, vegetales. En el 2009, Brasil exportó a esta zona 26,000 toneladas de naranjas (Arabia Saudita es su tercer importador principal de cítricos). Otros alimentos exportables son la carne de bovino deshuesada, azúcar de caña, maíz, soya, manzanas, frijoles, leche en polvo o evaporada. También los minerales, los plásticos, la madera, las salsas.

Una curiosidad político-monetaria, propuesta por el incontrastable ‘Comandante’ Hugo Chávez, fue la creación de la ‘petromoneda’, como divisa alternativa al dólar. Aunque la idea es algo tropical y poco viable, tiene su asidero en otro de los nexos que guarda la región árabe con Sudamérica: la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). De los 14 miembros de este frente petrolero, 8 están en la Liga Árabe o Unasur: Arabia Saudita, Kuwait, Libia, Qatar, EUA, Irak, Ecuador y Venezuela2.

 

LO QUE NOS TOCA


¿Cómo se puede enganchar el Perú con esta zona cuyas despensas de petróleo y de dólares, sobre todo en el Golfo, son grandes? “Hay que alentar a nuestros empresarios para que comiencen a explorar este mundo”, dice Mario Ocharán, Gerente de Inteligencia de Mercados de Promperú, mientras me recuerda que el 60 por ciento de nuestras exportaciones van a Europa y Estados Unidos, el resto hacia el Asia y América Latina, y muy poco hacia la zona árabe, que, sin embargo, tiene mucho potencial. Y dinero.

Si bien nuestras ventas hacia esos países están en un nivel mucho menor al de Brasil y Argentina, pero superior al de Ecuador (somos el exportador No.86 hacia dicha región, Ecuador es el No.91), es un mercado que podría crecer. Tan solo entre enero y octubre del 2010, el crecimiento de éstas fue de 74%, hasta llegar a la cifra de 84.2 millones de dólares. El 69.4% de estas exportaciones correspondieron a productos tradicionales, como minerales y harina de pescado. El resto, 30.6%, fueron productos no tradicionales.

Ocharán apunta que se trata, sobre todo en el Golfo, de economías “con un PBI bastante alto”, lo que sirve para hacer la siguiente observación: los países a los que más exportamos son Marruecos ($22.3 millones) y Argelia ($14 millones), que juntos representan el 65.4 % de nuestras exportaciones a la Liga Árabe (datos de ADEX). A continuación vienen Egipto ($4.4 millones) y los EAU ($3.6 millones). Luego vienen Arabia Saudita, Libia, Siria, Jordania y Líbano. Es decir, el Golfo aún espera.

Un dato a tener en cuenta, además, es que, entre enero y julio del presente año, nuestras exportaciones a la región ascendieron a $ 55.5 millones. Menos que en el mismo período del 2011, cuando llegaron a 74 millones. Parece haber entonces una tendencia fluctuante y, como ha señalado recientemente Lourdes Guerra, del Área de Inteligencia Comercial de ADEX, sería interesante “diversificar los mercados” en esa región ya que lo que vendemos se concentra en 4 países (Marruecos, Argelia, los EAU y Arabia Saudita).

El país de La Meca, por ejemplo, es un gran comprador de frijol castilla, lo mismo que los EUA. Esta legumbre, tan frecuente acá, es uno de nuestros productos estrella allá. También lo compran Argelia y Kuwait, debido a que es muy usado en las comidas. Los productos alimenticios, en general, como ocurre en toda Sudamérica, podrían ser uno de nuestros fuertes. Desde la leche evaporada (comprada por Arabia Saudita, los EUA, Libia) hasta la pota congelada (demandada por Egipto) y el maíz (comprado por Siria).

Asimismo, los pallares (los compran los EUA), las paltas, las anchoas frescas, el calamar, la harina de maca (estos últimos productos comprados por Marruecos). A propósito de comida, Ocharán piensa que, incluso, la gastronomía peruana se podría posicionar allá. Que no es fantasioso pensar que la gesta de Gastón Acurio llegue, digamos, a Dubai, el centro financiero del Golfo. Como ya precisamos  líneas arriba, hay un cierto parentesco histórico entre la culinaria árabe y la peruana, ambas muy sumergidas en las especies.

“Nuestros agroexportadores de otra parte –añade el especialista de Promperú- podrían ganar mucho en esos mercados”. Productos como los espárragos tendrían allá grandes posibilidades. Con todo, los problemas de transporte tendrían que ser encarados, ya que no existen ni vuelos ni embarques directos a la zona, algo que, con el tiempo, tendría que irse abriendo. Y un asunto importante, para la exportación de alimentos, pero también de cosméticos y medicamentos, es la certificación halal (ver recuadro ‘Mitos y Ritos’).

Equivalente a lo casher en el mundo judío, determina qué productos son permitidos de consumir de acuerdo a lo dispuesto por el Corán (el Islam es la religión mayoritaria en la zona). El tema, sin embargo, se soluciona con la previsión y con la intervención de certificadoras que existen justamente para eso. Se pueden vender, por ejemplo, carne de bovino –Brasil ya lo hace- o de pollo, siempre que pase por esta certificación. Eso sí: nada de carne de cerdo, de alcohol, de ranas (son proscritos por la fe islámica).

Otros rubros potenciales para el Perú son los productos hechos a base de minerales, como discos o laminados de cinc (exportados ya a Marruecos y Egipto), espejos de vidrio (comprados por los EUA), manufacturas de plástico, artesanías. Y también los textiles, donde cabe destacar al Grupo Inka , creador de la marca ‘Kuna’, de ropa hecha con fibra de camélidos sudamericanos (alpaca, vicuña), que tiene prendas para las distintas estaciones y que ya cuenta con una tienda nada menos que en la suntuosa Dubai, ubicada en Souk Madinat Jumeirah (store 115). Ahí también parece haber un mercado apetecible.

Una línea adicional, en la que podría haber potencial es el turismo. Dado el gran poder adquisitivo de algunos países árabes –los petroleros especialmente–, podría captarse flujos a destinos como Macchu Picchu o la Amazonía (un ecosistema exótico para ellos), siempre y cuando se tenga en cuenta también lo ‘halal’ (que también certifica hoteles). Pero otra forma, según Ocharán, sería el ‘turismo de negocios’. “Para ello –dice– se necesitaría un gran Centro de Convenciones”, algo que todavía no existe en nuestro país.

 

INVERSIONES Y FONDOS


Conviene ahora explorar las potenciales inversiones, con ojo cauteloso y avizor. Las inversiones árabes en el Perú son de 1,000 millones de dólares, la mayoría cubiertos por Dubai Ports World (DPW), que opera el Muelle Sur de El Callao, y la argelina Sonatrach (Societé Nacionale por la Recherche, la Production, le Transporte, la Transformation et la Comercialisation des Hydrocarbures). Esta última tiene una participación de 10% en el Consorcio Camisea y de 21% en Transportadora de Gas del Perú (TGP).

La inversión total de Sonatrach es de 300 millones de dólares, en tanto que la de DPW es de 700 millones y está asociada con la peruana Uniport. Tiene una concesión por 30 años y también opera en Venezuela, Argentina y República Dominicana (está en 50 países). Recientemente trató de obtener la concesión del Muelle Norte de El Callao, pero el DS No.033-2010 del MTC (Ministerio de Transportes y Comunicaciones) dispuso, en julio pasado, que una misma empresa no podía tener otro terminal en el mismo puerto3.

A quienes han objetado esta norma, hay que contarles lo siguiente. Hasta el 2006, DPW controlaba, a través de P&O Ports North America, los puertos de Nueva York, Filadelfia, Baltimore, Miami, Tampa y Nueva Orleáns. Las críticas, en el propio Capitolio, hicieron que, finalmente, la empresa vendiera el 100% de sus acciones a AIG Global Investment Group. Se temía que DPW fuera la puerta de entrada del ‘terrorismo islamista’ (parte de la paranoia norteamericana), pero también que controlara un sector estratégico.

Buena parte de las inversiones árabes, sobre todo las de los ricos emiratos del Golfo, se plasman a través de los FGP (Fondos Gubernamentales de Petróleo, provenientes de las ganancias obtenidas por la comercialización de este hidrocarburo). Los FGP de Abu Dhabi, por ejemplo (parte de los EAU), tienen una participación en el Citigroup y los de Kuwait en Merrill Lynch. La abundancia de dinero induce a una presencia abultada en las finanzas internacionales, algo que también provoca desconfianzas geopolíticas.

El profesor Mariano Marzo, de la Universidad de Barcelona, sostiene que ese tipo de inversiones “podrían depender más de intereses estratégicos y políticos que de los puramente comerciales”. Lo ocurrido con los puertos de EEUU trasunta esa preocupación. A pesar de que, desde el punto de vista geoestratégico, somos modestos, hay que tomar previsiones. El ‘Poder del Golfo’, como señala Marzo, es algo que va creciendo en el mundo y con el que hay que negociar de manera activa y vigilante.

Fuentes de la Cancillería informan que a los empresarios árabes ya se les ha ofrecido –y la Cumbre ASPA en Lima permitirá reiterarlo– los 12 proyectos en cartera que tiene Preinversión. Entre ellos, el Gasoducto de Trujillo, los proyectos turísticos de la Isla San Lorenzo y la Playa Lobitos y los terminales portuarios San Juan de Marcona y General San Martín. Los rubros inmobiliarios y de turismo podrían interesarles, pues el propio sultán Ahmed bin Sulayen, presidente de DPW, ha mostrado interés en ellos.

Según Alfonso García Miró, presidente de la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (Comex Perú), los árabes invierten 163 mil millones de dólares fuera de sus países. Para la Cancillería y Promperú, las inversiones en nuestro país, fuera del sector inmobiliario y turístico, podrían crecer en el sector petroquímico (en el que tienen expertise), en la agroindustria (conocen técnicas de cómo producir en tierras áridas), en la banca. La modalidad apropiada sería el joint venture, es decir la asociación con empresas de acá.

Lo mismo podría ocurrir en el sector textil, donde un país como Egipto podría firmar convenios de cooperación tecnológica para el tratamiento del algodón, una de sus productos más conocidos. Las posibilidades son amplias y una previsión de la Cancillería es que, para el 2012, las inversiones árabes en el Perú pasen de los 1,000 millones de dólares a los 2,000 millones o “hasta más”, según señaló el viceministro Beraún.

 

ALGUNOS MATICES POLÍTICOS


¿Se puede comenzar a mirar a esta parte del mundo sin incluir la variable política? Literalmente imposible. Sería pecar de ingenuidad y de falta de visión. El Magreb, Oriente Medio y el Golfo son puntos neurálgicos del globo, como para pensar que las ‘cuerdas separadas’ puede ser un asunto fácil. Los conflictos palestino-israelí, los problemas con la justicia internacional del presidente sudanés Omar Hasan Ahmad al-Bashir (Sudán es miembro de la Liga Árabe) y especialmente las revueltas que han sacudido casi toda la región son temas a considerar. El caso de Siria especialmente.

En la Cumbre ASPA de Doha, en el 2009, el caso de Sudán fue un tema que causó cierto resquemor. La Liga Árabe, por supuesto, mostró su distancia con la orden de captura del al-Bashir, acusado de crímenes de lesa humanidad por la CPI (Corte Penal Internacional). Para variar, el presidente Chávez fue el único que salió, rumboso, a solidarizarse con el controvertido mandatario, pero Cristina Fernández, según informaron los corresponsales de la cadena Al-Jazzera prácticamente se escabulló para no declarar sobre el tema.

El tema palestino-israelí, además, suena, por estas tierras, bastante próximo y preocupa.

Aproximadamente el 70 por ciento de la colonia árabe en el Perú tiene ancestros palestinos; en Chile, el colectivo proveniente de ese pueblo sufrido y sin Estado es aún más grande: llega a las 400 mil personas. Algo similar, aunque en menor porcentaje, ocurre en Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia, Ecuador. Digamos que ‘lo palestino’ es una presencia importante, familiar, en el barrio sudamericano. No son unos extraños4.

No es casual, por eso, que el año pasado Bolivia, Brasil, Venezuela, Ecuador, Uruguay, Argentina, Chile y hasta Guyana hayan reconocido al ‘Estado Palestino’. Es más: salvo el gobierno de Sebastián Piñera, todos lo hicieron pidiendo que se reconozcan ‘las fronteras anteriores a 1967’, es decir las que había antes de la Guerra de los Seis Días, cuando Israel ocupó profusos territorios que no le correspondían. ¿Qué va a pasar si a alguien –Venezuela, es un decir– se le ocurre poner esa pelota en la mesa?

Más aún: esta Cumbre ASPA viene con dos bajas notables. Una es la de Federico Franco, el presidente paraguayo, suspendido de UNASUR por la destitución –con sabor a cargamontón– del presidente Fernando Lugo. Y otro es nada menos que Bachir al Asad el dictador sirio, a quien la Liga Árabe ha apartado hasta que acepte una salida que pare el baño de sangre en su país. Tendrá que decirse algo sobre esto último, aunque sea sutilmente, porque el problema es regional, pero también global, como para ignorarlo.

Las cumbres, empero, no son escenarios para la bronca política. Pero a la vez sirven para hacer notar problemas latentes, buscar apoyos, promover causas. En la Cumbre de Brasilia, Argentina deslizó el tema de las Malvinas y lo equiparó con la causa palestina. En esa misma reunión, Estados Unidos intentó asistir como observador, pero no le fue permitido. Todo eso mientras flota, entre los árabes y los sudamericanos –la mayoría de ellos por lo menos– la propuesta de reformar el Consejo de Seguridad de la ONU.

Todo ello quiere decir que la Cumbre de Lima será mirada con lupa por las embajadas norteamericana e israelí. No habrá declaraciones demasiado ríspidas, claro, pero todos los países, especialmente sudamericanos, tendrán que cuidarse de qué dicen, qué guiños hacen, so pena de enrarecer sus relaciones con dichos países, socios comerciales hoy más grandes que los árabes. Simultáneamente, se debe mostrar ciertas simpatías hacia las causas árabes, en la medida que la reunión también es de cooperación política.

¿Cuál es el punto de equilibrio? Sólo Dios y Alá lo saben. Unas palabras que podrían parecer ser difíciles son ‘democracia’ y ‘derechos humanos’, en la medida que se entienden de modo algo distinto en las dos regiones. Pero las aún latentes revueltas árabes, que ya han hecho caer a cuatro mandatarios (Ben Alí en Tunez, Mubarak en Egipto, Gadafi en Libia y Saleh en Yemen), han demostrado que, en realidad, hay una corriente que busca mayor libertad, bienestar y participación en el mundo árabe.

Quizás lo que se puede sugerir, atendiendo a que los árabes fueron los inventores del ‘regateo’, es que la Cumbre ASPA de Lima se mueva en la lógica del toma y daca, de la sutileza. El acercamiento entre el mundo árabe y Sudamérica es aún germinal, está por hacerse, en lo comercial y en lo político. En ese horizonte, parece recomendable que no se renuncie a principios elementales como la democratización, los derechos humanos, la cooperación. Y al mismo tiempo se abran mercados sin pisar callos ni túnicas suntuosas.

 

1. Los moriscos eran los árabes convertidos al Cristianismo en España.

2. Los otros países son Argelia, Nigeria, Irán, Angola e Indonesia.

3. Hay un proceso judicial en curso, impuesto por DPW, para ver si lo logra.

4. En Argentina y Brasil, hay más inmigrantes de origen sirio y libanés, que, por cierto, también apoyan la causa palestina.

 

 

MITOS Y RITOS

Algunos mitos sobre el mundo árabe aún circulan entre nosotros, incluso en la escena mediática, política o empresarial. Aquí una pequeña guía para despistados…

- No hay una equivalencia exacta entre ser árabe y ser musulmán. Si bien el 90% de los árabes son musulmanes, los hay también cristianos de varias denominaciones.

- La mayor parte de los musulmanes tampoco viven en la zona árabe. Aunque parezca extraño, allí sólo viven el 20 por ciento de los islámicos del mundo.

- El país donde viven más musulmanes en el mundo es Indonesia. De sus 237 millones de habitantes, aproximadamente el 90 por ciento profesa el Islam.

- Tampoco hay una equivalencia entre ser musulmán y ser fundamentalista. Hay países como Túnez donde la fe islámica se vive de manera más moderada.

- Sí existen, sin embargo, varios grupos fundamentalistas, incluso armados, en países, como Irak, Argelia, Egipto, Mauritania, Líbano. También en Palestina.

- Palestina no llega a ser un Estado y, por eso, está gobernado por la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Su conflicto con Israel es el mayor nudo en la región.

- No obstante, recientemente varios países sudamericanos lo reconocieron como tal, con lo que dieron un gesto político: Brasil, Ecuador, Venezuela, Uruguay y Chile.

- Tampoco es correcto afirmar que los fundamentalistas islámicos sólo atacan a ‘Occidente’. Hay muchas guerras intestinas entre ellos con resultados mortales.

- Una prueba de ello son los constantes ataques entre facciones musulmanas diversas en Irak. O la guerra entre Irak e Irán, que causó 1 millón de muertos.

- Irán, sin embargo, es un país de mayoría musulmana, pero no es árabe, es persa. Turquía, también mayoritariamente islámica, tampoco es árabe.

- Entre los musulmanes (la mayoría de los árabes lo son, pero no todos) existe el concepto de halal, que hace referencia a las prácticas permitidas por el Islam.

- Lo que no es ‘halal’ es haram, es decir, lo prohibido y entre ello se cuenta la ingestión de carne de cerdo, de alcohol, de sangre, de carroña.

- También el consumo de carne de animales que hayan sido estrangulados o que hayan sido sacrificados en nombre de un dios distinto a Alá.

- Todo esto es importante para la exportación de productos hacia los países árabes. No solo de alimentos. La cosmética también debe pasar por el proceso halal.

- Existen, por eso, instituciones que dan la certificación ‘halal’. En España, por ejemplo, existe la ‘Marca de Garantía Halal de Junta Islámica’

- Entre los musulmanes, no es permitido tocar a una mujer que no sea esposa, madre o hermana de uno. Por lo tanto, no se puede saludar a una mujer tocándola.

- Lo anterior es importante a la hora del protocolo de la Cumbre. Si hubiera alguna mujer entre las delegaciones, y fuera islámica, no se le debe saludar con la mano.

- Los musulmanes rezan 5 veces al día mirando hacia La Meca, la ciudad más sagrada del Islam. Es algo que seguramente ocurrirá durante el foro ASPA III.

- Un jeque, en el mundo árabe, es un líder religioso o político, generalmente mayor y muy sabio. Un emir es ‘el que ordena’ y es príncipe de una Casa Real.

 

NÚMEROS ARÁBIGOS


Algunos datos básicos de los países árabes, útiles para pulsear de qué naturaleza es la región que se encontrará con los países sudamericanos:

- La Liga Árabe, con sede en El Cairo, la conforman 22 países ubicados en el Magreb (norte de África) y en el Mashrek (Oriente Medio y Península Arábiga).

- Magreb en árabe significa ‘Poniente’, el lugar por donde se oculta el sol. Mashrek designa al ‘Levante’, es decir la zona por donde sale el astro rey.

- La población estimada de ambas regiones es de 340 millones de habitantes. El país demográficamente más importante es Egipto con más de 83 millones.

- Qatar es el país con el más alto PBI per cápita, que es, según el FMI, de 93, 204 dólares, el tercero más alto del mundo, luego de Luxemburgo y Noruega.

- El país de más alto PBI es Arabia Saudita (374,7 billones de dólares). Es también el que tiene las mayores reservas petroleras del mundo (21 por ciento del total).

- Los países del Golfo poseen cerca del 59.5 por ciento de las reservas probadas de petróleo del mundo y aproximadamente el 41 por ciento de las de gas natural.

- En el 2009, los beneficios de las exportaciones petroleras de Arabia Saudita, Irán, Iraq, Kuwait, Qatar y los EAU (&) ascendieron a 234,000 millones de dólares.

- El consumo de petróleo de los países del Golgo apenas llega al 6 por ciento del total mundial. El de Estados Unidos es el más alto: 22.5 por ciento del total.

- La demanda de productos importados de los países de la Liga Árabe pasó de 283,055 millones de dólares en el 2005 a 647,954 millones en el 2008.

- Los EUA, Arabia Saudita, Egipto, Argelia, Marruecos e Irak, en conjunto, suman el 60 por ciento de las importaciones totales de la Liga Árabe.

- Existe ya en el Perú, desde el año pasado, la Cámara de Comercio Peruano-Árabe. En el Medio Oriente, a su vez, existe la Cámara de Comercio Árabe Peruana.

- Se estima que, en América Latina, hay cerca de 20 millones de descendientes de árabes, aunque algunos de ellos a veces son confundidos con los turcos.

- Los países con mayor inmigración árabe con Brasil, Chile y Argentina. En Brasil, hay 10 millones de descendientes de libaneses (más población que en el Líbano).

- En Argentina hay cerca de 3 millones y medio de descendientes de sirios y libaneses. En el Perú los descendientes de árabes serían 12 mil.

Fuentes: Promperú, Profesor Mariano Marzo (Universidad de Barcelona), web ‘Chile- Hoy’ y ‘Memoria decedro y olivo’, libro de Leyla Bartet.

Reportaje publicado en febrero del 2011 y actualizado.

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