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Los pormenores de la reforma previsional

Si bien se ha cuestionado la forma en la que fue aprobada, es importante conocer cuáles son los cambios que introduce al Sistema Privado de Pensiones la norma aprobada recientemente por el Legislativo y el Ejecutivo. Pero sobre todo, los efectos que tendrá sobre los afiliados.

Por Luis Corvera
Ilustración: Istockphoto

HERRAMIENTAS

Desde el 24 de setiembre todo nuevo trabajador que se incorpore por primera vez a la planilla de una compañía o que emita algún recibo por honorarios a una empresa tendrá que inscribirse a un sistema de pensiones, sea el público o el privado. Y este es, posiblemente, el cambio más importante que se ha dado al sistema previsional en el Perú desde la reforma que creó el sistema privado hace 20 años, pues tras muchos debates infructuosos, finalmente se ha conseguido que los trabajadores independientes coticen a un sistema de pensiones de manera obligatoria. Es cierto que al cierre de esta edición en la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), el equipo de Michel Canta, adjunto de AFP, se desvelaba tratando de completar el reglamento para ver de qué manera aportarían los afiliados independientes (hay que definir tasas de aporte y qué hacer con los trabajadores que perciben rentas de cuarta y quinta categoría), pero es algo que tendrán que decidir. Hasta ahora, su afiliación era un acto voluntario a algún sistema y en estos 20 años solo se había conseguido que 40 mil independientes se inscriban a la ONP y otros 25 mil a las AFP, de un total de más de 3,9 millones que tiene registrados la Sunat.

 

Si bien los independientes son un grupo numeroso (alrededor del 35% de la PEA), es importante resaltar que en esta ocasión se han tomado las previsiones para no obligar a las personas mayores a ingresar a este esquema, pues ha quedado demostrado con la reforma anterior que aportar a una edad avanzada puede desencadenar no solo que no cumplan con los requisitos o montos mínimos exigidos a la hora de la jubilación, sino que el problema social posterior que se genera es muy grande. “La propuesta original no contemplaba esto y por eso lo pedimos”, dice el parlamentario Luis Galarreta, expresidente de la Comisión de Economía del Congreso, una de las que evaluó la propuesta original del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Justamente, no analizar este impacto en 1993 fue lo que generó la presión para que posteriormente se creara la libre desafiliación al sistema privado de pensiones, hecho que se produjo hace cuatro años.

La edad a partir de la cual los independientes no estarán obligados a inscribirse será la de 40 años cumplidos antes del 31 de diciembre del 2012 (la comisión de Economía pidió que fuera 35 años) y se estima que aquellos que sí estarán obligados suman alrededor de 1,2 millones, aunque ese número en realidad sería menor, pues se calcula que el 10% de los independientes está ya en la planilla de alguna empresa y, por ende, afiliado a un sistema previsional. Además, hay un porcentaje indeterminado que están inscritos pero que perciben sus ingresos de manera informal (sin emitir comprobantes de pago). Y contra la creencia popular, en este último grupo no solo hay personas de bajos ingresos, sino también de altos ingresos, como abogados, médicos independientes, psicólogos, que suelen no emitir comprobantes por sus servicios.

De acuerdo con la norma, todo afiliado independiente que gane al menos 1,5 remuneraciones mínimas al mes (S/.1.125) aportará al sistema de pensiones bajo las mismas condiciones que los trabajadores dependientes, es decir 10% de su remuneración si elige el sistema privado (más el costo de administración a la AFP y el seguro de invalidez y sobrevivencia que, en conjunto, suman alrededor de 2,8%) y 13% si elige el sistema público (ONP). Y si su ingreso es menor, su tasa de aporte a cualquiera de esos sistemas será inferior, para lo cual se establecerá una escala que buscará no afectar significativamente los ingresos disponibles de estos trabajadores. Tentativamente se evalúa al interior de la SBS que el aporte sea entre 6% y 8% del salario, aunque hay dudas sobre la conveniencia de aplicar tasas tan bajas, pues de no mejorar los ingresos de las personas en el tiempo, no les alcanzará para obtener una pensión adecuada y el Estado tendría que otorgarles un bono complementario al jubilarse. Está demostrado que para expectativas de vida de alrededor de 82 años y una edad de jubilación de 65 años, que es lo que ocurre en el caso peruano promedio, es necesario aportar al menos el 10% del salario durante no menos de 40 años. Una tasa inferior simplemente generaría una pensión irrisoria.

Para determinar el nivel de ingresos de las personas independientes, que es la base sobre la que se medirá su aporte, en la SBS se está pensando utilizar el nivel de ingresos anual reportado en la declaración de Impuesto a la Renta a la Sunat del 2011. “Había que buscar algún dato de referencia y ese nos parece por ahora el más fácil y confiable”, señalan en la superintendencia.

 

LA PENSIÓN SOCIAL Y EMPRESARIAL

Complementariamente a la obligatoriedad de incluir a los trabajadores independientes, con la ley se está tratando de dar el primer paso de lo que sería la reforma posterior hacia los pilares pensionarios, al menos eso es lo que se dice. Es lo que introdujo Chile hace unos tres años atrás y que implicaría una pensión mínima asegurada para todos los peruanos y una pensión complementaria según la capacidad de pago de las personas. En ese sentido, la norma ha establecido la creación de la pensión social (que sería el pilar básico), pero no para todos, pues sería complicado de diseñar en un país en el cual el 60% de la PEA se cree recibe sus ingresos de manera informal y en el cual aún existen muchas zonas del país en las que el Estado simplemente no llega. La idea inicial es empezar por los trabajadores que laboran en alguna micro y pequeña empresa. Según los registros del Régimen Mype (Remype) que administra el Ministerio de Trabajo, hay poco más 86 mil mypes inscritas con alrededor de 230 mil trabajadores en sus planillas y ellos serían los primeros en beneficiarse. Es preciso indicar, sin embargo, que esto no es nuevo, pues ya con la creación del Remype se había contemplado la creación de un régimen pensionario especial para este grupo, pero el mecanismo no fue desarrollado por el MEF en todo este tiempo (casi cuatro años).


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