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Narcofinanzas: amenaza continental

El dinero del narco comienza a tejer redes y alianzas con grupos terroristas. La amenaza a la seguridad continental es más real que nunca.

Por Maurizio Guerrero

HERRAMIENTAS

Según cálculos de algunos expertos, unos 24,000 millones de dólares de procedencia ilícita ingresan anualmente a México, se filtran en alguna medida al sistema financiero nacional y de ahí se vinculan con el mundo. Ese capital podría desestabilizar políticamente, mediante el financiamiento de grupos terroristas o subversivos –como ha sucedido con las FARC en Colombia–, no sólo a varios países de América Latina sino a todo el continente. Pero a diferencia de lo que sucede en otros países, en México ninguna institución financiera ha sido penalizada públicamente por lavado de dinero.

De acuerdo con Pablo Gómez del Campo, director general de Prevención de Operaciones Ilícitas de Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) –la reguladora federal del sector– sí existen sanciones a instituciones por tener laxos controles para evitar dinero del narco. Pero en su página de internet las casillas de penalizaciones se encuentran vacías, a pesar de que La Ley del Mercado de Valores indica en su artículo 109 bis 8 que toda sanción, y su infractor, serán dadas a conocer por ese medio.

“Estados Unidos ha tenido leyes contra el lavado de dinero desde hace mucho tiempo. Pero las instituciones financieras pusieron sus regulaciones en orden sólo en los últimos cinco años. ¿Por qué? Porque los reguladores federales hicieron que los bancos pagaran fuertes multas y les anunciaron que habría consecuencias graves en su reputación y en su estatus regulatorio si no ponían sus normas en perfecto orden. Y hasta donde puedo decir, México no ha hecho eso”, dice Jonathan Winer, vicepresidente de la consultoría APCO Worldwide y autor de un completo reporte hecho para el gobierno de Estados Unidos sobre lavado de dinero en México.

De acuerdo con Winer, en Estados Unidos se estima que 10 por ciento del sistema financiero mexicano opera con dinero lavado del narcotráfico. “Y es difícil pensar que de eso no hay ninguna evidencia”, asegura el experto.

Apenas el 17 de julio la Procuraduría General de la República (PGR), anunció una acción legal contra la Casa de Cambio Catorce. De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda –encargada de investigar los delitos financieros–, sería la primera vez que una investigación originada dentro del sistema financiero, genera una acción legal por lavado de dinero. Otras dos averiguaciones en curso contra casas de cambio nacionales –Puebla y Majapara–, se originaron en la Unión Americana, donde están radicados los juicios.

En Estados Unidos, los ataques sufridos en 2001 hicieron del combate al terrorismo una prioridad en seguridad nacional. Así, endurecieron las multas a las instituciones que manejan recursos de procedencia ilícita y afectaron las redes de lavado de dinero. De acuerdo con algunos expertos, sin embargo, ese enfoque menguó su interés en el narcotráfico y su financiamiento en América Latina. La paradoja es que ambos recursos –terrorismo y narcotráfico– están ya conectados.

Informes de inteligencia del gobierno de Estados Unidos han señalado que hay evidencia de que en México existen células islámicas radicales, y han ubicado grupos de Hezbollah en Chiapas. Además, de acuerdo con otro reporte de inteligencia estadounidense –citado en junio por la revista Proceso– Hamas y Hezbollah tienen socios narcotraficantes en México, a quienes ofrecen armas y un canal de distribución de droga en Europa y Medio Oriente.

Hasta ahora, el Departamento de Estado estadounidense había negado que en México existieran células de grupos terroristas. Sin embargo, ya en 2005 un ciudadano británico, Amer Haykel, presunto miembro de Al Qaeda sindicado en los ataques del 2001 a Estados Unidos, fue arrestado en Baja California Sur.

“Ya existe un corredor desde Sudamérica hasta Estados Unidos donde se trafican drogas, personas, armas y efectivo, que podría usarse para cualquier fin, incluso por grupos terroristas. Las ideologías ya no importan; sólo el dinero”, dice Douglas Farah, autor del libro Blood From Stones: The Secret Financial Network of Terror, experto en financiamiento de redes criminales y conferencista constante para agencias del gobierno estadounidense.

Una muestra de las conexiones entre bandas criminales son los grupos de formación paramilitar que operan en México, como los Zetas –ex policías y ex militares mexicanos–, las maras –relacionadas con Al Qaeda, según declaró a la prensa uno de sus líderes– y los kaibiles –ex soldados guatemaltecos con formación en Estados Unidos o Cuba–. Los tres se alquilan al mejor postor.

Es más, informes de prensa basados en “reportes de circulación restringida” de la agencia antidrogas estadounidense, DEA –aunque desmentidos oficialmente por el gobierno de ese país– aseguraban hace apenas unas semanas que sicarios mexicanos vinculados con los carteles de la droga reciben instrucción en el manejo de armas de organizaciones islámicas radicales en Irán, país al que viajan a través de Venezuela.

Así, en el país parecen coexistir un eficiente sistema de lavado de dinero, intereses terroristas y grupos paramilitares. Todos conectados.

Poco Dinero

Hay dos factores que complican la persecución del lavado dinero en México. El primero es que la economía informal, que no paga impuestos, equivale hasta 40 por ciento del PIB nacional. Rastrear dinero criminal en ese universo de informalidad resulta complejo. Segundo, el esfuerzo de Estados Unidos por detener el contrabando de efectivo de la venta de droga hacia el sur de su frontera no ha disminuido el flujo, y esos recursos parecen penetrar fácilmente el sistema financiero.

Con la creación en 2004 de la Unidad de Inteligencia Financiera –dependiente de la Secretaría de Hacienda–quedó formalizado en México un sistema legal más moderno, y consistente con las normas internacionales, para el combate al lavado de dinero. Y ese sistema ha continuado adecuándose hasta la fecha. Además, según la ACI Worldwide, las instituciones financieras adquieren controles tecnológicos cada vez más sofisticados para prevenir el ilícito.

Pero, según los expertos estadounidenses, hay señales de que falta ajustar aún más esos controles. Winer dice que urge regular específicamente la entrada de dinero a los centros cambiarios y, aún más importante, normar las transacciones de los bancos offshore con representación en el país. Y define la relación de estos entes financieros con los bancos más importantes que operan en México como “opaca, y difícil de evaluar y documentar”.

Pese a los rezagos legales, los expertos coinciden en que lo urgente es hacer cumplir las leyes ya existentes. “No es fácil alinear toda la infraestructura jurídica para perseguir el lavado de dinero. Hay muchos obstáculos, aún dentro de la burocracia, para poner las cosas en su lugar”, explica Don Semesky, jefe de Operaciones Financieras de la DEA.

Un ejemplo de tales obstáculos es la manera como opera la PGR cuando investiga un ilícito financiero. Para respetar el secreto bancario, la dependencia debe solicitar la información a través de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, que puede negarse y llevar el caso ante un juez. Durante el juicio, la persona cuya cuenta está en disputa es avisada, por lo que tiene tiempo para retirarla antes de que inicie la investigación.

Los decomisos de efectivo en México han aumentado notablemente en los últimos años. Pero, salvo en el caso de la Casa de Cambio Catorce, una vez que los recursos entran al sistema financiero, no se han producido incautamientos de activos ilícitos ni penalizaciones a las instituciones. Hasta ahora, además, las investigaciones originadas en la UIF, llamadas denuncias proactivas, no habían derivado en una averiguación previa.

Esto quizá no sea sorprendente, dado los escasos recursos que el gobierno mexicano dedica al asunto. El presupuesto destinado a la Unidad de Inteligencia Financiera para el año 2008 es de casi 60 millones de pesos, apenas 0.16 por ciento del total de la Secretaría de Hacienda. Eso es cuatro veces menos que el dinero que la dependencia destina a su área de comunicación social, de más de 240 millones de pesos.

Por su parte, la Unidad Especializada en Investigaciones de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita y de Falsificación o Alteración de Moneda, que investiga a los lavadores de dinero, tiene un presupuesto de poco más de 30 millones de pesos, 0.3 por ciento de los recursos anuales de la PGR. Además, esa oficina no parece capaz de mantener una clara estrategia: de 2005 a la fecha ha cambiado tres veces de titular.

La Iniciativa Mérida –asistencia de Estados Unidos para que México combata al narcotráfico–, contempla apenas una fracción de los 400 millones de dólares de que dispone este año para esfuerzos en la lucha contra el blanqueo de capitales. La única mención específica se da en el apartado de Seguridad Pública y Cumplimiento de la Ley, que destina cinco millones de dólares para actualizar las computadoras empleadas en el combate al lavado de dinero, apenas 1.25 por ciento de la cartera del programa.

¿Todos Cumplen?

Un ex analista de inteligencia del gobierno estadounidense, con acceso directo a varios narcotraficantes mexicanos y que habló bajo la condición de permanecer en el anonimato, dice: “A ellos lo que más les duele, más que el incautamiento de droga, que atrapen a sus hombres y hasta la propia cárcel, es que les quiten su dinero”.

Sin recursos, las redes criminales pronto entran en una dinámica de autodestrucción. “Si les quitas las ganancias no tienen cómo pagar a socios ni empleados,ni para comprar más drogas. Y quedan mal con los clientes. Un narcotraficante que de pronto se queda sin dinero, se encuentra en graves problemas”, explica Allan Doody, consejero del Homeland Security Institute, que recibe parte de su financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional.

¿Por qué el gobierno mexicano no ha logrado resultados en su lucha contra el lavado de dinero en el sector financiero? Para Doody, el dinero ilegal ya es demasiado importante para la economía. Y retirarlo tendría un efecto financiero grave. Además, implicaría que el gobierno sancionara públicamente a instituciones financieras, algo que hasta ahora no ha sucedido.

En tales circunstancias, apunta Winer: “Se podría concluir que todas las instituciones financieras mexicanas tienen adecuados controles para prevenir la entrada de dinero del narco, o que el régimen actual no se cumple efectivamente. La primera opción es increíble; la segunda es la que tiene más probabilidades de ser cierta”.

Y con recursos criminales impunes dentro del sistema financiero, el riesgo para la seguridad continental es elevado. Y se incrementa cada día más. “Cuando hay dinero en esas cantidades y hay crimen organizado –dice Armand Peschard-Sverdrup, investigador asociado del Center for Stategic and International Studies--, existe un gran riesgo de que esos recursos financien no sólo actividades terroristas sino grupos subversivos y radicales”.

*Informe realizado durante la permanencia en el diario Washington Post, como ganador de una beca otorgada por ese periódico y el Centro Woodrow Wilson de la capital de Estados Unidos.

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Mario Salinas
2008-08-21 20:30:24

A Mjico lindo y querido Pas, persona o ente social, es interesante si lo circunda el dinero, la riqueza. Esta premisa parece cumplirse cuando leo el artculo en la revista Poder: Narcofinanzas: amenaza continental; ms, al ver que a Mjico este dolor de la riqueza del oro blanco lo quiere hacer ms interesante empezando a horadarlo en lo social, financiero, intrafamiliar y en todo, pues as en mi experiencia lo recuerdo, como en un holograma, como nos ocurri a los colombianos y como lo viv en Medelln hace unos aos, en esos das aciagos en que la mafia hasta nos encerr a millones con un solo panfleto bajo la puerta: No salga despus de las siete, deca.; as, nosotros los colombianos hemos tenido tantas experiencias al respecto que a los mejicanos nada deseamos de sas, y es ms, verlos ahora en paales , apenas tomando medidas ante semejante enemigo el mafioso- nos debe doler y expresarles, compartirles vivencias como: los asesinatos de candidatos presidenciables, fiscales, procuradores, nios inocentes, inermes, muertes al por mayor, masacres apcrifas que slo la historia ha de redimir, polticos corruptos que revierten el sistema an crebley lo ms tenaz amigos mejicanos: la mella a la imagen de su gentilicio, el de Ser! mejicano, pues en nuestro caso el de Ser colombiano requiere de Fe y de esfuerzo para explicar al mundo que somos gente buena y honesta, como ustedes, pues el narcotraficante nos quit poco a poco, como a ustedes ahora amenaza, esa imagen de ser Mejicano: Gente de rancheras, gente de trabajo y del mero macho mejicano que el mundo ama. Adems, si ustedes los Mejicanos lo intuyen y pescan en el aire al pescado volador, han de saber que los Estados Unidos se meter a su patio para combatir el Narcoterrorismo, Si ya est ocurriendo exjanles a ellos resultados, pues la cadena no puede hacer interesante a Mjico si slo circula el dinero. Mjico no tiene por qu convertirse en el interesante, como Colombia en la regin, como un combatiente agrio a sus vecinos y poniendo los muertos, extraditando; es ms, sufriendo las consecuencias por los vicios que consumen los gringos, eso que pare o reproduce grandes mafiosos con sus vicios de consumo de drogas. A dnde no debe llegar ahora el mejicano? A ser el nico en producir resultados, pues en Estados Unidos estn los grandes consumidores y los grandes mafiosos y los grandes capitales ilcitos; ellos, lo gringos, deben producir mayores resultados para ser socios de guerra. Ellos deben capturar, condenar, confiscar y eliminar el trfico de drogas sin hacerlo sempiterno, tan productivo como les ha sido en tantas dcadas de Hacedores de otras guerras como en sta; Al capone es testigo. Atte. Mario Salinas. Medelln. Colombia, E Mail: cmariosalinas@hotmail.com.