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Abogados globales

En México operan importantes despachos internacionales de abogados, con estándares globales y duchos en asuntos mercantiles. Éstos son algunos de los principales.

Por Ricardo M. García García*
Luis Alonso Anaya

De izquierda a Derecha: Santiago Corcuera-Cabezut, Ignacio Klingenberg, Miguel de Erice, Gerardo Lozano Alarcón, Manuel Galicia, Jorge Narváez Hasfura, Antonio Franck, Ariel Ramos y Salvador Fonseca.

HERRAMIENTAS

 Se podría pensar que ante el estado de violencia que impera en ciertas partes de México, un reporte sobre los negocios internacionales del país también sería poco halagüeño, pero no es así.

La inversión extranjera directa en México totalizó 19,000 millones de dólares en 2010 y se pronostica el mismo nivel de inversión este año, según estimados de la Secretaría de Economía. Con base en los mismos datos de la dependencia, los últimos cuatro años de este gobierno federal  –de 2006 a 2010– la Inversión extranjera directa en México superó los 80,000 millones de dólares. En este rubro de inversiones nuestra nación ocupa el tercer lugar en América Latina, sólo después de Brasil y Chile.

El dinamismo de los negocios de compañías e inversiones extranjeras en territorio nacional es vigoroso, y también el intercambio comercial de sus pares mexicanas en el extranjero. Todo tiene una razón. Y el país ofrece al menos dos posibilidades a tener en cuenta.

La primera razón es que desde los años noventa, cuando se firmó el acuerdo sobre aranceles y comercio, conocido como GATT, primero, y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, después, México comenzó a poner un pie firme en el terreno de los negocios internacionales. Ya fuera que se buscara inversionistas para proyectos de infraestructura, tecnología, o de índole financiera, los hombres de negocios comenzaron a descubrir nuevas posibilidades. En esa década se comenzó con dos tratados, y hoy el país cuenta con más de 30 acuerdos comerciales que posibilitan realizar negocios en prácticamente todo el mundo. Una vuelta de tuerca al panorama del Estado benefactor, por un Estado de alguna forma propiciador.

La segunda razón se da porque al existir nuevas condiciones, surge la gente de negocios que ideó paradigmas novedosos, y que creó nuevas condiciones y necesidades. Dentro de las nuevas condiciones también comenzaron a hacerse notar un nuevo tipo de abogados, que facilitaran el entendimiento y alcance del comercio internacional. Según lo dijo uno de los entrevistados para este reporte: “México está inscrito en el contexto global, y las empresas buscan que sus procesos se encuentren estandarizados, entre ellos, los servicios legales y esperan que dichos servicios estén a una altura respetable. No se ve a México como país exótico, donde impera la ley de la selva. Estamos en otra categoría de cómo nos veían, quizá, hace 30 años”.

Tan es así que desde hace ya mucho tiempo hay bastantes compañías internacionales, automotrices o de retail, que tienen en México una base de operaciones para la región de América Latina.

Hoy, las leyes estandarizadas bajo un acuerdo son un requisito, y que exista un órgano regulador como la Comisión Federal de Competencia es otro: el mundo está muy cerca, y los sistemas legales funcionan como los vasos comunicantes entre compañías, ya sean extranjeras o nacionales.

En México los negocios en los que intervienen firmas y consorcios extranjeros se ubican en sectores relevantes como el energético (eléctrico, principalmente), el de manufactura (sobre todo las armadoras y sus líneas de producción), las de retail (las tiendas y sus nuevos formatos), las inversiones sobre la infraestructura necesaria del país (constructoras), el ámbito bancario o el de transportes. Es curioso que en el sector de energía no aparezca el petróleo. Es una zona de oportunidad que tendrá que reacondicionar su marco de participación para convertirse en viable y rentable. Las áreas en las que intervienen los abogados de despachos internacionales son: la corporativa, bancaria, de infraestructura, financiamiento y reestructuración, en la fiscal, laboral, de litigio, propiedad intelectual, cambio climático y gobierno corporativo. Todos con equipos multidisciplinarios, con oficinas alrededor del planeta.

Los mejores abogados para este tipo de asuntos tienen una característica en común: gran versatilidad y una sólida formación académica; y a los despachos, todos de gran prestigio internacional, llegan para conformar equipos que ofrecen un multiservicio jurídico.

Más de uno de los convocados cuenta con una experiencia anterior a la firma de los tratados internacionales. Algunos comenzaron tras los acuerdos. Pero todos cuentan con una práctica acumulada de años de trabajo jurídico y están actualizados en los distintos sistemas legales de sus clientes.

Nuestra selección de este año corresponde a algunas de las firmas más reconocidas y mejor posicionadas para la gente con negocios internacionales. Es así que Jorge Narváez Hasfura (Baker & McKenzie), Miguel de Erice (Thompson & Knight), Santiago Corcuera-Cabezut y Antonio Prida (Curtis, Mallet-Prevost, Colt & Mosle LLP), Ariel Ramos (White & Case), Gerardo Lozano Alarcón (Holland & Knigth), Antonio Franck (Haynes & Boone), Manuel Galicia (Galicia Abogados) y Salvador Fonseca (Chadbourne & Parke) compartieron su talento dentro del mundo jurídico y del litigio internacional. Hacemos mención además de Ignacio Klingenberg, abogado español que no ejerce en México, pero que es vínculo entre abogados españoles y mexicanos para el desahogo de casos puntuales de las empresas ibéricas en territorio nacional, como un caso singular. 

*Con información de Verónica Ortiz 


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