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Mr. Chip

Paul Otellini, CEO de Intel, dice qué hay detrás de una empresa que vendió el año pasado 43,600 millones de dólares.

Por Valentín Fuentes
Luis Alonso Anaya

Paul Otellini, CEO de Intel

HERRAMIENTAS

 La capacidad de los microprocesadores se duplicará cada año y medio”, afirmaba, en 1967, un joven visionario  egresado del doctorado en Química y Física del Instituto de Tecnología de California. Su nombre: Gordon Moore, por quien bautizarían a esta máxima como la Ley de Moore. Pero no sólo en esa predicción tuvo razón, sino también al aliarse con Robert Noyce, inventor del circuito integrado, y con el húngaro avecindado en Estados Unidos, Andy Grove, para fundar, en 1968, una pequeña compañía llamada Intel, que contaba con apenas una docena de científicos en su laboratorio.

El éxito comercial de sus primeros procesadores llegó pronto gracias a Busicom, una empresa japonesa que comenzó a comprarles microprocesadores para su línea de calculadoras electrónicas. Sin embargo, la revolución hacia la producción a gran escala vino de la mano del talentoso Grove quien, con su gestión como director general (CEO) a partir de 1987, y bajo el lema “sólo sobreviven los paranoicos”, hizo que la firma fuera reconocida, a finales de los noventa, como la más valiosa del planeta.

Grove le imprimió su sello particular, famoso por pensar distinto y tomar las decisiones empresariales correctas. A su genio se le atribuye el que Intel asumiera una posición dominante en la manufactura de semiconductores, especialmente en el campo de los microprocesadores. Craig Barrett tomó su lugar al frente de Intel en 1998 y supo consolidar la solidez en la bolsa y el liderazgo de la compañía que, en ese entonces, se calculaba tenía presencia con sus chips en 90% de las computadoras del mundo. Además, su habilidad directiva hizo que guiara a Intel en medio de la tormenta que desató el estallido de la burbuja de las “punto com”, que a la postre llevaría a un largo periodo de recesión en la economía.

Aún así, la empresa reportaba ganancias netas de miles de millones de dólares. En 2005, Barret cedió su silla a Paul Otellini, el primer CEO en la historia de Intel que no es ingeniero, sino economista, y que llegaba al puesto en uno de los momentos más críticos para el consorcio, dado que transitaba por un grave periodo de pérdidas. Esto lo obligó a reestructurar a fondo la compañía incluyendo un severo recorte de empleos. Es sabido que el legendario Grove se le acercó en ese momento para desafiarlo: “Esto es como virar un barco de gran calado”, dijo.

Hoy, este viraje ha hecho de Intel un monstruo que alcanza cifras históricas de ventas superiores a los 43,000 millones de dólares en 2010, 24% arriba que el año previo. En ingresos operativos sus números superan los 15,000 millones de dólares y sus ingresos netos se sitúan por encima de los 11,000 millones, todo esto en el marco de una industria que vendió más de un millón de computadoras personales al día –segmento que, por cierto, creció 17%–.

La visión de Otellini hace que su barco se dirija hacia las tecnologías inteligentes como los smartphones, las tabletas, y toda una serie de dispositivos móviles. Por ello, en su administración, Intel comenzó el desarrollo de la línea de procesadores Atom, arma con la cual busca reafirmar su liderazgo global. Otellini informó que Intel embarcó el procesador número 80 millones de esta familia para el segmento de netbooks, con lo cual queda más que claro que la estrategia del comandante en jefe de Intel, hoy por hoy, se enfoca en transformar a la compañía del ámbito del diseño y manufactura de semiconductores para computadoras personales al ámbito de las soluciones basadas en plataformas de hardware y software, enfatizando en la portabilidad y en productos de alta eficiencia energética, conectividad y seguridad.

Precisamente con la idea de garantizar su posición competitiva en términos de conectividad, Intel adquirió por 1,400 millones de dólares la división de soluciones inalámbricas de Infineon, mientras que, por el lado de la tecnología de seguridad hizo lo propio con McAffe, firma por la que pagó 7,680 millones de dólares, con lo que espera ganar terreno ofreciendo productos protegidos contra ataques de hackers en un ecosistema cada vez más dependiente de internet.

En México invirtió en la creación del Centro de Diseño Guadalajara, al que destinarán 2,300 millones de pesos y en el que trabajan 400 ingenieros con maestría o doctorado dedicados a la validación de servidores y a la investigación y desarrollo en tecnologías WiFi, Bluetooth y WiMAX.

Para conocer a detalle las estrategias de negocio del mayor fabricante de microprocesadores en el planeta, PODER entrevistó en exclusiva a Paul Otellini quien, después de destapar una lata de refresco de manzana en el día más caluroso del año en la ciudad de México, respondió las preguntas con la autoridad que le confiere ser el quinto en la dinastía Intel. En ocasiones serio, en otras sarcástico, pero siempre amable y hasta divertido, Otellini oteó en el pasado y recordó momentos cruciales de su vida en la empresa que lo ha visto crecer desde hace casi cuatro décadas. Explicó cómo cada uno de sus antecesores ha sazonado el platillo de Intel y revivió, hoy más que nunca, las palabras del genio Andy Grove: “Sólo los paranoicos sobreviven”.



Es el quinto CEO de Intel y primero que no es ingeniero. ¿Qué piensa de ello?

No aparecí de repente en Intel. He estado aquí por 37 años y he trabajado en muchas partes de la compañía. Dirigí muchos equipos de ingenieros en el negocio de los procesadores hace 15 años, así que conocí el negocio desde abajo. Creo que lo importante aquí es entender y apasionarse por los productos, entenderlos lo suficiente para ser capaz de formular las preguntas difíciles. “¿Por qué necesitamos este artículo?, ¿quién lo va a comprar?”, todo ese tipo de cosas. Lo importante es que nuestro negocio es conducido más bien por los consumidores, por ello entender cómo utilizar los productos es cada vez más importante. Y no creo que la empresa sea una persona; yo veo a cada uno de los distintos CEO con habilidades diferentes… radicalmente diferentes. Bob Noyce era el supremo emprendedor, fue el inventor del circuito integrado. Gordon Moore, obviamente con la ley de Moore, Andy [Grove], aparte de en lo técnico era también un genio en gestión corporativa, y Craig [Barret] en manufactura en escala. Así que todos han contribuido en el cocimiento del estofado de Intel al cual añado lo mío.



Su primera decisión difícil fue recortar empleos. ¿Resultó –como comentó Andy Grove en su momento– tan complicado como virar un gran navío?

El recorte definitivamente fue doloroso. Teníamos que hacerlo, la reestructuración no significaba achicarnos sino enfocarnos hacia el tipo de productos que debíamos elaborar. Era claro para mí, desde hacía años, que la industria iba a cambiar. La gente quería más duración de baterías, mayor portabilidad, y no teníamos las habilidades para eso, no teníamos la organización adecuada de negocio para ello. De 2006 a 2008, fue difícil realizar el recorte. Fueron más de 3,000 personas. Algo que pudiera reconfortar es que esa gente salió de Intel antes de la recesión económica, había empleo y lo consiguieron. Si hubiéramos atravesado por esto en medio de la recesión, entonces hubiera sido enormemente difícil (…). Y la compañía salió muy bien de la recesión, incluso más fortalecida.



¿Está de acuerdo en que sólo los paranoicos sobreviven?

Es una de las formas. A veces los suertudos también sobreviven, pero es bueno ser paranoico.

¿Cuál considera su más grande éxito como director general?

No lo sé. Es muy pronto en mi carrera como para hacer un juicio. Todavía tengo tanto por hacer. Ciertamente lo de Apple fue muy divertido; el tratar de hacer trabajar juntas a dos compañías que fueron vecinas por cerca de 30 años, fue muy bueno. La transición a lo móvil… Creo que en buena medida Intel inventó la notebook moderna con el [procesador] Centrino en 2003. Viendo adelante, creo que Intel tiene una tremenda cantidad de cosas en el futuro en términos de nuevos modelos de computadoras, teléfonos, tabletas, pero también en centros de base de datos, televisiones y autos inteligentes… todo lo que tenga baterías o fuentes de poder que incluyan un microprocesador y sus conectividades a internet. Eso es lo que hará mejores dispositivos, más baratos, más inteligentes, lo que nos permitirá ahorrar más energía, tener autos más seguros, una televisión más interesante y aditamentos más divertidos (…). Me puse a rastrear el número de transistores que la industria ha vendido en la última década, por año, y en éste la gente comprará 65 quintillones, eso es 10,000 millones de transistores por persona en el mundo. Todo lo que utiliza la sociedad moderna lleva un chip.



Intel reportó en 2010 un crecimiento en ingresos de 24%. Fue sorpresa para Wall Street, que esperaba menos, pero no para usted.

Nosotros lo proyectamos. Los analistas no saben lo que vendemos. Depende de ellos creernos o no. No lo hicieron, y volvieron a equivocarse.



¿Tal vez porque no observan el mercado mundial?

Quién sabe lo que están observando, yo no puedo explicarlo. Muchos de sus mecanismos de información históricos no reflejan lo que es el negocio; 75% del mercado está fuera de Estados Unidos, y una parte muy importante en los países emergentes. La mayoría de los analistas vive en Manhattan. Se suben al avión, viajan en primera clase, ven un montón de iPads y concluyen que se están apoderando del mundo. El trimestre pasado se vendieron 4.6 millones de unidades de Ipad, mientras que de PC fueron 80 millones.



¿Qué porcentaje de máquinas en el mundo llevan Intel
adentro?

Muchas. No quisiera ir a números específicos, varía en cuanto a mercado, segmento, etcétera.



¿La venta de PC vuelve a calentarse luego de la contracción de 2008 y 2009?

Creció en unidades. Lo que sorprendió a todos es que aun cuando en 2009 el PIB global fue negativo, las PC incrementaron su volumen de unidades en 5%, y eso gracias a los consumidores; en la recesión la gente se comportó al contrario del PIB. El año pasado el crecimiento en el volumen fue cercano a 17% y este año proyectamos otro doble dígito.



¿Cómo ven los mercados emergentes en los próximos años?

India es un caso diferente pero, desde el último trimestre, China y Brasil están echando fuego. Y México lo está haciendo muy bien. El mercado de laptops crece y es lo que marcará el camino al futuro, en cinco o 10 años. En los mercados maduros hay dos o tres computadoras en todos los hogares, y cada negocio tiene una, así que lo que se está haciendo es cambiar la máquina cuando la vieja ya no es capaz de hacer la tarea que requieres. En los mercados emergentes comienza a darse este fenómeno, pero también el de quienes compran computadoras por primera vez para la casa, y para que los niños las lleven a la escuela. Estamos viendo aquí las mismas curvas de crecimiento que tuvieron los mercados maduros hace cinco o 10 años. Hay una correlación directa con el ingreso de la gente, con cuántas semanas de ingreso se requieren para ahorrar y comprarse una computadora, y el indicador ahora es de menos de cuatro a cinco semanas.



¿Pueden coexistir los mercados de PC y los de las tabletas sin canibalizarse?

Claro, ciertamente hay algo de margen. Recuerdo que teníamos el mismo debate cuando aparecieron las notebooks. Decíamos: “¿Qué va a pasar con las de escritorio?”. Coexistieron, y luego llegaron las netbooks a coexistir con las notebooks. Los smartphones coexisten con los feature phones. Ahora estamos llegando al punto de la curva en que la mayoría de la gente que está comprando tabletas ya tiene una computadora en casa.

¿Cuáles son sus expectativas después de la adquisición de Infineon y McAfee?

Hacer dinero [risas].



¿Cuánto dinero?

Mucho. Infineon se compró para llenar un hueco en nuestra hoja de ruta de tecnología. No teníamos tecnología 3G o LTE, compramos este activo a un muy buen precio y contribuyó inmediatamente al resultado final. Así que Wi-Fi, WiMAX, LTE, 3G son funciones que ahora están en nuestro portafolio. McAfee es algo distinto, eso es un poco más estratégico. Desde nuestro punto de vista las amenazas a la privacidad personal, a los fraudes de identidad e información o de espionaje corporativo, van a incrementarse. Cada vez más nuestras vidas dependen de máquinas basadas en internet. La seguridad en el hardware y el software es buena, pero la mejor seguridad es que trabajen juntas para que puedan realmente ser proactivas y evitar el siguiente ataque. Lo que queremos es detener el próximo virus, antes de que se reconozca como un day zero attack [ataque de día cero] como se le conoce en la industria, y creo que estamos cerca de lograrlo.



¿Ahora controlan la seguridad?

No se controla nada [risas]. La seguridad es fundamental para la propuesta de valor de nuestra compañía, porque si la gente no confía en las computadoras, realmente vamos a estar en problemas. Entonces, ¿quién va a comprarlas?



¿Una de sus principales barreras de entrada es que cualquier sistema operativo corre en Intel?

No la llamaría “barrera de entrada”, sino propuesta de valor. Nuestro consumidor tiene la oportunidad de que cualquier sistema operativo que quiera correr en sus máquinas es soportado por Intel. Nos da flexibilidad. Y eso significa mucho trabajo, por eso somos los únicos que lo hacemos.



¿Cómo está Intel en la arena de los smartphones?

Lo veo como una carrera de maratón. Nuestros primeros chips para teléfonos saldrán este año, así que verán los primeros teléfonos con base en Intel en la primera parte de este año. Hay un largo camino por recorrer; somos pacientes.



¿Qué hace Intel en el sector de videojuegos?

No mucho, estuvimos en X-Box por un tiempo pero es un mercado al que no le ponemos mucha atención.



¿Qué tanto de su presupuesto lo dedican a investigación y desarrollo?

Este año son como 8,200 millones de dólares.



¿Es un reto la expiración de las patentes?

Sólo si no inventas nuevas [risas]. Nosotros generamos miles de patentes cada año.



¿Habrá desarrollos de Intel en México de la talla de los de Costa Rica?

Estamos abiertos a esa posibilidad en el futuro. En este momento realizamos una gran inversión en Guadalajara. Yo diría que es más valiosa para México que una fábrica. Se trata de un centro de diseño para nuestra actividad en servidores. Son uno de los productos más complejos del planeta y estamos poniendo a trabajar a ingenieros mexicanos con maestrías y doctorados, a diseñar el futuro para el mundo.



¿Los trabajadores calificados de la India y China están tomando las oportunidades de los latinoamericanos y los mexicanos en específico?

Puede ser, porque estamos en un mundo pequeño. Friedman tenía razón: el mundo es plano, y se requiere el mejor talento en todo el mundo. En una economía basada en el conocimiento los jóvenes con grados académicos en Ciencias, Ingeniería, Matemáticas, son la gente más valiosa, la que accede a los mejores trabajos y a las mejores compañías. Acabo de leer un estudio con datos de Estados Unidos sobre los chicos que salen de la universidad en este año y que buscan ofertas de trabajo. La compensación de quienes cursan carreras de Ingeniería contra los de otras carreras es cuatro o cinco a uno. No creo que esto sea muy distinto en otras partes. En China por supuesto que no. Los ingenieros altamente calificados van a percibir mucho más que los trabajadores en áreas sociales; mientras que éstos ganan 29,000 dólares, los ingenieros ganan 100,000 dólares.



Los microprocesadores X86, ¿están listos para las tabletas Android?

Tenemos tabletas Android corriendo ahora con Intel y estamos en medio de la nueva versión. En el Computer Show de Taiwán, que se llama Computex, veremos docenas de tabletas de Intel.



¿Ve alguna amenaza para la industria en este momento?

Yo creo que el más grande y que tenemos todos, es la economía global, que tiene que mantenerse fuerte. Hay países que no han recuperado sus condiciones financieras como Grecia, Portugal, Islandia, Irlanda, tal vez Italia. Estados Unidos debe arreglar problemas de presupuesto. El desequilibrio de ingreso contra gasto, que la mayoría de las economías tiene ahora, a excepción posiblemente de China, tendrá que corregirse. De no ser así, tendremos problemas y la pasada recesión parecerá un ensayo previo a la función.



¿Qué políticas impulsa como miembro del Consejo de trabajo y competitividad del presidente Barack Obama?

Estamos trabajando en varias áreas: regulación ambiental, política fiscal, incentivos de inversión, educación con capacitación de ingenieros, reentrenamiento de los desempleados para que se integren a los trabajos de hoy. Ésas son las cuatro o cinco grandes áreas en las que estamos trabajando y de las cuales tendremos nuestro primer reporte el mes entrante. 

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Lisa Cohen
2011-06-02 13:19:15

Interesante bien elaborado el tema!