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¿Por qué México no está creciendo lo suficiente?

Por Luis Videgaray Caso*

HERRAMIENTAS

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 Durante los últimos 10 años el crecimiento económico de México ha sido mediocre. A pesar de haber mantenido estabilidad en las finanzas públicas, baja inflación y una importante acumulación de reservas internacionales, del año 2001 a 2009, el crecimiento promedio anual del país fue de 1.3%, el cual se encuentra por debajo de su potencial y del incremento alcanzado por las naciones de América Latina, el cual asciende a 3.1% promedio anual. En particular, Argentina y Brasil –economías similares a la nuestra– alcanzaron, durante esos mismos años, tasas de crecimiento del 4.1 y 3.2%, respectivamente. La brecha se acentúa aún más si nos comparamos con las tasas de economías en desarrollo como las de China e India, que en el mismo periodo lograron un crecimiento de 10.5 y 7.4% respectivamente.

Entonces, si en los últimos años hemos contado con cierta estabilidad macroeconómica ¿por qué México no está creciendo lo suficiente? Las causas son varias y de diversa naturaleza, entre las que destacan:

Disminución en la competitividad: Destaca la caída en la competitividad del país en los últimos años. De acuerdo con el Ranking de competitividad global que publica el Foro Económico Mundial, México pasó de la posición 44 en 2001 al lugar 66 en 2010. En los últimos años, México ha sido rebasado por Brasil e India y se ubican por debajo de China y Chile, que se encuentran en el sitio 27 y 30 respectivamente.

Insuficiente competencia: En el mercado interno, el Estado debe proveer las condiciones que permitan el desempeño eficiente del sector productivo y así fortalecer la competencia económica. En nuestro país, sin embargo, estamos muy lejos de los niveles de competencia alcanzados por otras naciones. De acuerdo con cifras del Foro Económico Mundial, ocupamos los últimos lugares en indicadores estratégicos en materia de competencia: de las 139 economías analizadas, tenemos el lugar 116 en efectividad de las políticas antimonopolios, y el 98 en la intensidad de la competencia local. Brasil, en cambio, se encuentra dentro de los primeros 50 lugares en el ranking de esos mismos indicadores.

Bajo nivel de crédito: El crédito que se otorga al sector productivo constituye otro elemento que permite expandir la inversión y, por consiguiente, la actividad económica. No obstante, en nuestro país el nivel de crédito interno al sector privado es limitado, ya que representa el 21% del Producto interno bruto (PIB), mientras que en naciones como Brasil e India, dicho porcentaje alcanza 50% del PIB, y en economías como la china o la chilena, llega hasta 100%.

Economía informal: El otro factor fundamental que incide en el bajo crecimiento del país, ha sido la alta proporción del sector informal en la economía. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 29% de los trabajadores del territorio nacional se encuentran en este sector. Asimismo, en un estudio publicado por el Banco Mundial se estima que en México la producción de bienes y servicios que no se reporta formalmente alcanza 31% del PIB, duplicando el porcentaje estimado para China.

Falta de estrategia comercial: En materia de comercio exterior también hemos perdido terreno ya que no se cuenta con una estrategia integral para contrarrestar la expansión comercial de las economías emergentes. En los últimos años, se han desaprovechado las ventajas comparativas para incrementar la participación de México en los mercados internacionales, a diferencia de otras economías como la China. En la década de los noventa, el valor de las exportaciones de nuestro país representó, en promedio, 60% de las realizadas por el gigante asiático, disminuyendo dicho porcentaje hasta 19% en 2009.

Baja productividad: La cobertura y calidad de la educación, así como la inversión en investigación, innovación y desarrollo tecnológico son elementos que tienen un impacto directo en la productividad de una economía. Entre los países miembros de la OCDE, México es el que más recursos destina a educación como proporción de su gasto total (22%), sin embargo, medido por el número de alumnos, se encuentra en el último lugar, además de contar con deficientes niveles en los indicadores de aprovechamiento. Asimismo, el gasto público que nuestra nación destina a la investigación científica y desarrollo tecnológico equivale a 0.4% del PIB, un porcentaje muy inferior al que otorgan otros países como India (0.7%), Brasil (0.9%) y China (1.1%),  entre otros.

Todos estos factores han provocado una disminución en la calidad de vida de los mexicanos, reflejándose en un incremento en el número de la población que vive en condiciones de pobreza, el cual aumentó en seis millones en tan sólo dos años, alcanzando, en 2008, 50.6 millones de personas que viven bajo esas circunstancias; o bien, en el crecimiento de la tasa de desempleo, que al cierre de 2010 se duplicó respecto a la observada a finales del año 2000.

¿Qué se requiere para modificar el rumbo del crecimiento del país? En primer lugar, es necesario elevar la productividad de los trabajadores propiciando empleos mejor remunerados. Para ello, es urgente una reforma laboral que tenga como ejes rectores la protección de los derechos laborales, la capacitación constante y la promoción de fuentes de trabajo. Además, se requiere invertir mayores recursos en la innovación y desarrollo científico, vinculando este sector a la adopción de nuevas tecnologías en los procesos productivos.

Asimismo, se precisa ampliar la cobertura y calidad educativa; incrementar las infraestructuras carretera, portuaria y aeroportuaria, fomentando con ello la actividad económica, la inversión privada y el desarrollo regional.

Sin lugar a dudas, los requerimientos financieros para lograr una expansión eficaz de la inversión, se necesita, en contraparte, de una fuente de ingresos estable y sólida, pero sobre todo, equitativa, a través de un nuevo pacto fiscal. En ese sentido, es indispensable un nuevo liderazgo político que impulse las reformas necesarias para transformar a México y ponerlo en la ruta de crecimiento económico que permita elevar el nivel de vida de la población. 


* Realizó estudios de Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Se recibió en 1994 con la tesis de licenciatura Fallas del mercado, regulación e incentivos: el caso de la privatización de los puertos mexicanos. Obtuvo el doctorado en Economía, con especialidad en Finanzas Públicas, por el MIT, donde defendió la tesis La respuesta fiscal a los choques petroleros. Posteriormente ejerció la docencia en el propio ITAM y en la Universidad Iberoamericana. Fue presidente de la comisión de presupuesto de la Cámara de Diputados y en la actualidad es diputado federal con licencia. Después de que se le pidiera este trabajo fue nombrado coordinador general de la campaña del candidato del PRI a la gubernatura del Estado de México.

 

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