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Murió el pintor

Michael Reid

HERRAMIENTAS

 Durante los últimos 16 años, en todos los lugares en donde mi esposa y yo hemos vivido –México, Londres y Sao Paulo–, hemos estado acompañados de una enorme y vibrante pintura de la ciudad de México. Sus trazos imponentes, predominantemente rojos y azules, son engañosamente simples. Pero al dar un paso atrás, describen con una viva intensidad una jungla urbana de rascacielos que circundan una oscura avenida llena de faros, la visión de un conductor, con figuras fantasmagóricas y un aviso de prohibido estacionar en primer plano, la ciudad como un caos, como un campo de energía y un teatro del absurdo. Es un retrato de la avenida Marina Nacional, y cada vez que lo miro me transporto de manera instantánea a la ciudad de México.

La pintura es de Phil Kelly, irlandés por nacimiento y por naturaleza, inglés por educación y crianza, y mexicano por elección, matrimonio y nacionalización. Phil llegó a la ciudad de México en 1982, huyendo de un padre que lo quería ver convertido en arquitecto. Desempeñó empleos ocasionales enseñando inglés o distribuyendo leche, cualquier cosa que le permitiera pintar. Un autodidacta, desarrolló un estilo a la vez personal y reconocible, pero que tiene ecos del fauvismo (esos intensos colores), el expresionismo británico de la posguerra (las gruesas capas de pintura, en ocasiones aplicadas a mano, a la manera de Frank Auerbach), pero también un poco de los muralistas mexicanos por la escala de muchos de sus lienzos.

Pintó naturalezas muertas y paisajes de Irlanda, país que visitaba de tiempo en tiempo con su esposa Ruth Munguía y con sus hijos. Tuvo estancias exitosas en Oaxaca, pero ante todo fue un pintor de la ciudad de México. Palmeras, taxis Volkswagen, la estatua del Ángel, iglesias barrocas, fueron motivos recurrentes en sus obras. Caminaba por la ciudad sin rumbo fijo, absorbiendo los detalles de la vida diaria como por osmosis, como él mismo decía, recogiendo ideas al hablar con los meseros en las cantinas.

Consiguió éxitos artísticos exponiendo sus obras de manera regular en México e Irlanda. Un encuentro casual en una galería de arte con Rick Stein, uno de los chefs más famosos de la televisión británica, terminó en una comisión para hacer un mural, al que le siguieron otros murales en restaurantes de México.

Pero Phil conservó siempre su condición de bohemio. Era un hombre extraordinariamente tierno, generoso y sociable. Bebía, prodigiosamente, vino tinto Casillero del Diablo diluido con agua mineral. Era un anarquista por instinto. Odiaba Inglaterra, a la que asociaba con las tiranías de poca monta de Rugby, la escuela privada donde fue educado. Una de sus obras de mayor intensidad muestra un grupo de fumadores prisioneros en un cubículo de vidrio en un aeropuerto, y fue pintada en iracunda reacción al ver que sus derechos de fumador se veían restringidos.

Phil encontró la libertad en México. Era la libertad que otorga el exilio voluntario. Y en eso estaba siguiendo una marcada tradición. Uno piensa en Edward James, el bisexual patrón británico del surrealismo, que creó un refugio y un parque de esculturas en las selvas de Las Pozas, en Veracruz, que está siendo restaurado para convertirlo en un museo al aire libre. O en Leonora Carrington, una artista más conocida, que como Kelly encontró en México el espacio que necesitaba para perseguir una vocación desestimulada por su familia. Eso sin mencionar los muchos que llegaron a México habiendo sido forzados al exilio, como los republicanos españoles o aquellos que huyeron de alguna dictadura militar de la América del Sur en los setenta. En estos tiempos difíciles, cuando la violencia en las ciudades norteñas del país está alejando a los visitantes, es aún más importante no perder de vista la generosa tradición de refugio que ha brindado México.

El otro día recibí un correo electrónico titulado simplemente “murió el pintor”. Tristemente, no fue una sorpresa. La búsqueda que hizo Phil de su vocación como artista le consumió su vida y le destruyó su cuerpo. Deja atrás un vívido registro de una de las más grandiosas ciudades del mundo.

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