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February de 2010

La oscura ruta de ATC

¿Por qué la empresa de transportes de Ricardo Fernández Barrueco fue absorbida por una compañía domiciliada en un paraíso fiscal?

Por Alfredo Meza
AFP

HERRAMIENTAS

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El seis de diciembre de 2000 Ricardo Fernández Barrueco y su socia Daniela Stoppa fundaron la empresa Almacenes y Transportes Cerealeros ATC con un capital social de un millón de bolívares antiguos (poco más de 1.400 dólares según la paridad cambiaria de la época), un fax Panasonic y una fotocopiadora.
La compañía, que ha sido expropiada por el gobierno luego de la intervención, en noviembre pasado, de cuatro entidades bancarias que le pertenecían a Fernández. Tenía –tiene– por objeto, entre otros, almacenar y llevar todo tipo de cereales, semillas, frutos o productos agrícolas que estén o no industrializados. Ahora bien, ¿cómo fue posible que a la vuelta de poco más de nueve años ATC se convirtiera, según un despacho de prensa de la Agencia Bolivariana de Noticias, en un monstruo con una flota de 751 gandolas y 652 trabajadores?
Cuatro días después del registro, el 10 de diciembre de 2000, se celebró la primera asamblea de accionistas, según se detalla en el expediente que reposa en el Registro Mercantil V de Caracas (número 475373). Fernández Barrueco, entonces un joven empresario del sector agrícola, con 35 años recién cumplidos, acordó con Stoppa aumentar el capital a 100 millones de bolívares (casi 143.000 dólares), de los cuales el 80% le pertenecía.
Este era un indicio de una fortuna modesta, acumulada, según explicaría después en un extenso comunicado de prensa publicado en El Universal el 22 de marzo de 2006, durante varios años de trabajo. En efecto, en los registros mercantiles de Caracas se puede rastrear parte de esa actividad. Junto a Sarkis Arslanians Beyloune fundó el 5 de abril de 1995, cuando Chávez era nada o casi nada, la empresa Venezolana de Granos con un capital de 50 millones de bolívares antiguos y el 26 de junio de ese año estableció una sucursal en Araure, estado Portuguesa. “Él tenía tres camiones y transportaba el arroz que sembraba. No tenía esa inmensa fortuna que hoy acumula”, asegura un productor de la zona que lo conoció en aquellos años.
Le fue muy bien en el negocio. En 1997 aumentaron el capital a 1.927,6 millones de bolívares. La actividad principal de Venezolana de Granos era –es–  la recepción y procesamiento de arroz paddy en dos plantas en Las Majaguas, estado Portuguesa, comercializados a través de la marca Arroz Doña Antonia y la venta de productos derivados. Fernández tenía su propia red de distribución.
Ya a mediados de 1990, como consecuencia de una licitación convocada por el Estado, había comprado otra planta de arroz ubicada también en Las Majaguas, estado Portuguesa, que a la vuelta de una década empleaba a 400 personas y procesaba entre 15.000 y 18.000 toneladas métricas de harina precocida y 6.000 toneladas métricas de arroz.

Oportunidad dorada
Dos años después de la fundación de ATC llegaría su día de suerte. En 2002, cuando se detuvo la industria petrolera, fue uno de los empresarios que prestó la infraestructura de sus negocios para superar la emergencia ocasionada por el llamado a paro nacional apoyado por Fedecámaras y la CTV.
Fue el inicio de un súbito enriquecimiento y de una estrecha relación con el gobierno. Pero en los registros de ATC no queda en evidencia el sostenido incremento de la fortuna que ha debido acumular después del paro. Eso se debe a que entre diciembre de 2000 y el dos de abril de 2007 no se asentaron los aumentos del capital social de la compañía.
Durante todo ese tiempo Fernández y su socia designaron a un nuevo presidente de la compañía, Carlos Camba Arteaga, y ocurrió una venta ficticia. El dos de abril de 2007 los accionistas acordaron establecer una sucursal de la empresa en Acarigua, estado Portuguesa. Para ese momento ya el abogado José Gregorio Camacho, representante de Galaxy Corporation International, establecida en Curazao y regida bajo las leyes de las Antillas Holandesas, poseía el 100% de las acciones de Almacenes y Transportes Cerealeros.
Más que abogado, Camacho era socio de Fernández Barrueco. El diario El Universal reseñó en un trabajo reciente que su nombre aparecía como accionista en 26 de las 90 empresas relacionadas con Fernández hasta 2007. “La mayoría de estas sociedades se fundaron con apenas 1 millón de bolívares viejos y en muchos de los casos la participación de los abogados se limita a una sola acción”.
Camacho está detenido en la Dirección de Inteligencia Militar por el mismo caso de su socio. Lo acusan de fraude documental, información financiera falsa y aprovechamiento fraudulento de fondos públicos, apropiación y distracción de los recursos de los ahorristas, aprobación indebida de créditos y asociación para delinquir.
Varias de esas empresas fundadas por Fernández eran absorbidas por compañías domiciliadas en Curazao. De acuerdo con la lista de paraísos fiscales elaborada por Organisation for Economic Co-operation and Development, en 2007 las Antillas Holandesas estaba dentro de los lugares considerados como paraísos fiscales. Eso trae varias ventajas a quienes establecen allí sus empresas: pago irrisorio de impuestos, secreto bancario y la reserva de la identidad de sus accionistas, así como el dinero que manejan. Es la situación ideal para blanquear el dinero sucio.
En la copia que reposa ante el Registro Mercantil V sólo existe un documento apostillado que demuestra el registro de Galopy. Pero los espacios destinados a la identidad de los socios, así como sus inversiones, permanece vacíos.

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ismael pacheco
2010-12-25 13:18:21

Me prece muy bueno este articulo, se puede ver claramentente la astucia de un buen negociante.