

Con ustedes, Luis Castañeda, el mejor “mal menor” del 2011
La combinación de poco chamullo con mucha obra es un combo que ya probó ser exitoso, como en el caso de Fujimori.
HERRAMIENTAS
Las elecciones en el Perú son –como en cualquier parte– un fenómeno de resultado incierto, pero, a menos de año y medio, Luis Castañeda se proyecta como el candidato con mejor perspectiva para romper la racha histórica de que un alcalde de Lima no puede mudarse unos cuantos metros, dentro de la misma plaza, para ser el Presidente de la República. A continuación, 10 razones de por qué Castañeda es, hasta el momento, el principal aspirante a ganar la elección del 2011.
1. Va adelante.- Primero, lo obvio: porque encabeza las encuestas a nivel nacional, con 22% de intención de voto, que refleja un repunte importante en los últimos meses, sin que esto haya sido consecuencia de alguna acción que esté fuera de la ruta seguida en los últimos años. Por el contrario, parece que es consecuencia precisamente de esa estrategia.
2. Alta aprobación.- La percepción de la opinión pública en relación con su desempeño como alcalde de Lima Metropolitana es inusualmente formidable, con una trayectoria cercana al 80%. Si se presentara a la reelección, sería imbatible. Ese será el cartel con el que se presentará ante el elector presidencial.
3. Ni entusiasma ni produce rechazo.- Castañeda es un candidato que, por su estilo, no despierta entusiasmo ni una relación de empatía con casi nadie. Es medio aburrido, monotemático y no tiene un discurso estimulante. Pero eso que parece una desventaja es, al mismo tiempo, lo que quizá permite que sea el postulante que genera el menor rechazo en relación con sus rivales.
4. No se mete en problemas.- Lo que Castañeda ha demostrado en el tiempo que lleva al frente del municipio es que si hay algo que no le gusta, son los problemas. Cuando estos aparecen, los esquiva olímpicamente, como ocurrió, por ejemplo, con las revisión técnicas vehiculares, en las que metió la pata hasta el fondo y luego le arrimó el bulto al Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Por el mismo motivo, se hace el loco con la responsabilidad que hace tiempo debió asumir como presidente de la Región Lima.
5. La palabra del mudo.- “En boca cerrada no entran moscas” parece ser el lema de Castañeda, lo cual es parte vital de su objetivo de no meterse en problemas. Como habla tan poco, es muy difícil que meta la pata.
6. Obras, no palabras.- Castañeda prioriza lo que le gusta a la gente: hacer obras. No solo eso: las principales las ha programado para inaugurarlas durante el estratégico año 2010. La combinación de poco chamullo con mucha obra es un combo que ya probó ser exitoso, como en el caso de Fujimori.
7. Ya se está chorreando en provincias.- Su 22% de intención de voto corresponde a 27% en Lima y 17% en el interior del país. Sus mejores zonas provincianas son el Norte (22%) y el Centro (18%), pero el Sur (con 15%) no está mal. En el oriente, en cambio, cae a 6%. Los hospitales de la solidaridad, que se encuentran a nivel nacional, están entre las obras más apreciadas por la gente. Un candidato que controle Lima y el Norte suele ser el ganador de la elección.
8. Inubicable.- Ideológicamente, Castañeda es muy difícil de ubicar. La mayoría lo percibe cerca del centro, lo cual es una muy buena posición para una campaña, y sobre todo para irse corriendo, a lo largo de la misma, un poquito a la derecha o un poquito a la izquierda, según le convenga de acuerdo con la evolución de la competencia.
9. Gana todas las segundas vueltas.- Las elecciones no son la selección del mejor peruano, sino un concurso para escoger lo disponible en la vitrina política en un momento determinado. Por ello, “todo es relativo”, es decir, quién es mejor que quién en cada circunstancia. Al mismo tiempo, nadie duda de que la elección presidencial del 2011 se definirá en segunda vuelta. Así las cosas, ¿sabe usted quién es el candidato que ganaría todas las posibles segundas vueltas? Justo el que pensaba: Castañeda, quien si bien –como ya se dijo– no despierta entusiasmo, tampoco rechazo, justo lo que se necesita para triunfar en esas competencias en las que lo que se busca es “el mal menor”.
10. No tiene el veto del gran censor.- El Presidente les ha dicho a los inversionistas que no se preocupen, porque si bien él no les puede garantizar quién será el próximo presidente, sí puede impedir que lleguen a Palacio de Gobierno los que no le gusten. Eso que aprendió Vargas Llosa en 1990 es lo que debiera preocuparle a Toledo o a Humala. A diferencia, Keiko Fujimori y Castañeda deben estar tranquillos: Alan García no se hace paltas con ellos.




