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31 de enero de 2009

El 2009, un año de alta tensión

Con la llegada al poder de Barack Obama, se abren muchas expectativas sobre los nuevos rumbos de EE.UU.

Por Redacción PODER
Foto: EFE

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En muy pocas ocasiones, como ahora, la llegada al poder de un presidente de Estados Unidos había despertado tantas expectativas y esperanzas. Con el arribo de Barack Obama a la Casa Blanca, el mundo está pendiente del giro que dará este mandatario en materia política, social y de relaciones internacionales.

Llega en un momento particularmente crucial no solo por la crisis financiera internacional, la desaceleración de la economía mundial y las tensiones en varias regiones del planeta, razón por la cual cada una de sus acciones será seguida con mucho detalle. De lo que haga o deje de hacer no solo dependerá la suerte de la principal economía, que responde por el 25% del PIB mundial, sino lo que ocurra en muchas otras naciones, que comenzaron el año con negros nubarrones por la caída de su producción y el aumento del desempleo.

Obama surge como una esperanza para empezar a solucionar la profunda crisis económica de EE.UU., para terminar conflictos tan complejos como la guerra entre palestinos e israelíes, para poner orden en Irak, con un retiro paulatino de las tropas norteamericanas, o para cerrar Guantánamo e ir quitándole poco a poco el cerco que pesa sobre Cuba, relacionado con el embargo.

Son muchas y muy grandes las expectativas centradas en un solo líder. El paso de los meses dirá si supo responder a ellas. Pero hay otros actores que tendrán un papel muy importante en el panorama geopolítico mundial para este año. Uno de ellos es el primer ministro ruso, Vladimir Putin, quien está ejerciendo el poder con mano dura y no ha permitido el avance de la democracia. El otro es el presidente de China, Hu Jintao, que deberá mantener y consolidar el poder de la que es actualmente la tercera economía mundial, después de EE.UU. y Japón.

El gigante asiático sigue dejando su huella, con un crecimiento anual superior al 10% y con la vista puesta en el futuro. Sus grandes desafíos serán lograr un crecimiento sostenido, que mitigue el impacto negativo sobre el medio ambiente, y permitir una apertura mayor no solo económica, sino principalmente política.

Para América Latina, el 2009 no se avizora como un año de grandes transformaciones. Por el contrario, su crecimiento será mediocre y no se ven grandes avances en el campo social. Allí radicarán sus mayores retos: tratar de cerrar las grandes brechas sociales.

El calentamiento global y la manera cómo los gobiernos están enfrentando este problema será otro de los temas que marcará la agenda mundial en el 2009. A paso muy lento, el planeta camina hacia un nuevo orden para la conservación de los recursos naturales a fin de minimizar el impacto del calentamiento.

Sobre estos desafíos del 2009 escribieron seis líderes de diversas nacionalidades, quienes presentan su visión sobre la nueva agenda mundial. En esta edición, la reina Noor de Jordania dice que es posible una solución de los conflictos del Oriente Medio, con la intermediación de Obama; el premio Nobel de Paz, Desmond Tutu, asegura que el cambio es posible con un mundo menos polarizado; el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, se refiere a los grandes retos de América Latina; el ex campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov sostiene que Rusia no puede seguir por el camino del autoritarismo; Jack Ma, el hombre que introdujo Internet a China, escribe sobre el nuevo legado del gigante asiático, mientras que Oleg Deripaska, presidente del directorio de Basic Element, pone el dedo en la llaga al insistir en buscar soluciones al calentamiento global.

Barack Obama, la nueva esperanza

Reina Noor

Su Majestad la reina Noor de Jordania es una defensora internacional de causas humanitarias y una reconocida voz en temas de paz mundial y justicia. Su trabajo durante la última década en pro de la superación de los conflictos y construcción de la paz se ha enfocado en el Oriente Medio, los Balcanes, Asia Central y el sudeste asiático, América Latina y África.

Con el nuevo liderazgo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, surge una nueva oportunidad para finalizar el conflicto árabe-israelí que ha cobrado cientos de
víctimas en las últimas semanas.

A medida que los gritos de júbilo por la victoria electoral de Barack Obama se desvanecen por todos los continentes, comienza a surgir un nuevo fenómeno más duradero: una sensación de que sí es posible enfrentar los desafíos futuros, y que se basa en el triunfo en las pasadas elecciones en Estados Unidos de la esperanza sobre la política de la discriminación y el temor.

El ascenso hasta la Casa Blanca de un nieto birracial de un anciano y cocinero que vivió en un villorrio keniano es la reafirmación de que Estados Unidos es una tierra de oportunidades única en el mundo y que acoge a ciudadanos cuyos orígenes se pueden rastrear hasta los últimos rincones del mundo. Este acontecimiento ha exaltado los corazones de todo el planeta, que anhela que las personas sean juzgadas sólo por su carácter y no por el color de su piel, origen étnico, género o credo.

La promesa global de la elección de 2008 en Estados Unidos es la decisión del pueblo norteamericano –con apoyo en todas las generaciones– de un acercamiento a sus problemas y a los del mundo en una forma más inclusiva y pragmática. Es la promesa del rechazo de su gente a los estereotipos raciales y culturales, y su compromiso con la creencia de que cada uno puede ocupar su particular lugar. Esto ofrece la esperanza de que con el  liderazgo de Estados Unidos una era más compasiva, mutuamente respetuosa de la construcción de la paz, podría emerger.

En el 2009 tendremos la oportunidad de avanzar hacia una resolución genuina del conflicto árabe-israelí. En una escala más global, también tendremos la posibilidad de comenzar a reducir las brechas económica, educacional y de oportunidades que dividen y separan innecesariamente a tantos de nosotros.

Veamos el ejemplo de Obama. Para prevalecer, debió superar diversas mentiras y ataques a su persona. Lo más preocupante era el supuesto generalizado de que si Obama era un musulmán, como se indicaba en los sitios de Internet, no estaría preparado para asumir e incluso sería peligroso que ocupase la presidencia. Colin Powell, en su condición de ex secretario de Estado, tuvo el coraje de hacer valer sus palabras cuando respaldó a Obama afirmando que en Estados Unidos, cada joven -sea musulmán, cristiano o de otros credos- tiene el derecho a soñar con llegar a ser Presidente.

El anhelo de las mayorías

Las minorías en Estados Unidos ahora comprenden que para ellos no hay límites. El triunfo de Obama amplió la gama de posibilidades para las personas de todas las razas y religiones de todos los rincones del mundo. Por supuesto, tal como ocurre en muchas partes del mundo, la intolerancia todavía se manifiesta en Estados Unidos. Sin embargo, la elección de Obama le ha propinado a ésta un gran golpe.

En su gentil discurso de admisión de su derrota, John McCain hizo notar que Obama ha inspirado “las esperanzas de millones de estadounidenses que una vez equivocadamente creyeron que ellos tenían poca o nula influencia en la elección del Presidente”. Muchos estadounidenses reconocen que, sin importar como votaron, el mundo ahora mira a su país con renovadas esperanzas en sus ideales democráticos.

El trabajo para todos aquellos que, como nosotros en todo el mundo, creemos en los principios de justicia, pluralismo y paz –que son democráticos e islámicos a la vez– es el de transformar esta coyuntura y nuestras esperanzas en ganancias permanentes y concretas.

Para lograr tales anhelos, debemos elegir entre diversas opciones. Cuando el primer ministro israelí Yitzhak Rabin, el gran guerrero convertido en pacifista, fue asesinado, mi esposo, el Rey Hussein de Jordania, afirmó: “No podemos ni nos mantendremos en silencio. Dejemos que nuestras voces lleguen lo suficientemente alto para hablar de nuestro compromiso con la paz. Y digámosles a todos los que viven en la oscuridad, aquellos que son los enemigos de la vida y de la verdadera fe, que esta es nuestra opción. Esta es nuestra posición”.


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rturj
2009-02-08 17:01:45

q cosa tan larga

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